Mucho se está hablando de los directores salidos de YouTube, y como han llegado para quedarse y tomar Hollywood. Tenemos a los hermanos Phillipou (Háblame), a Curry Barker (Obsesión), y ahora, simultáneamente, al veinteañero Kane Parsons con Backrooms.
¿Se trata de un niño genio o sólo un youtuber con una idea viral? ¿Es Backrooms una obra maestra del género o sólo una mamarrachada sin sentido? Existe un poco de ambos aspectos en cada respuesta.
Desde los doce años, Parsons empezó a experimentar con la generación de ambientes para videojuegos. Su pasión lo llevó a crear en 2022 la serie de videos The Backrooms, basada en una creepypasta (leyenda de internet) y la correspondiente fotografía que la inspiró. El éxito de su serie, que tiene a la fecha más de trescientos millones de vistas en YouTube, atrajo la atención de los estudios y fue A24 quién le dio la libertad necesaria y el apoyo de veteranos en el género que fungieron como productores (James Wan, Osgood Perkins), para llevarla a cabo.
El concepto fundamental de Backrooms, tanto la serie, como la película, es el de los espacios liminales, lugares físicos y/o psicológicos que representan un punto de transición, una zona intermedia y limítrofe entre un punto y otro.
Clark (Chiwetel Ejiofor) es un arquitecto frustrado, dueño de una tienda de muebles, que en terapia habla sobre su divorcio, quejándose del egoísmo de su exesposa. Un día encuentra un portal en el sótano de su tienda, que lo lleva a una especie de laberinto infinito, un lugar aparentemente vacío y sin lógica. Mary, su terapeuta, después de días sin saber de él, y de haber reaccionado incrédula ante su testimonio, decide ir a buscar a Clark y termina perdiéndose en los interminables y siniestros pasillos amarillos.
En terapia, Mary le hablaba a Clark sobre los caminos neuronales y de cómo constantemente repetimos patrones, que la consciencia es como una habitación que puede hacerte sentir atrapado, por ello es necesario explorar nuevos caminos. Estos conceptos posteriormente son materializados en los “backrooms” en que ambos se pierden.
El concepto de Kane Parsons de Backrooms (en la serie) es algo que juega con la inquietante sensación que produce en el espectador la existencia de estos espacios liminales, sin embargo, es la participación de Will Soodick (Westworld) como coguionista la que le da un sentido al sin sentido. Se habla de cómo el lugar está formado de recuerdos erróneos o falsos y la película misma está construida de esa forma. Es una recreación falsa de 1990, elaborada por alguien que no lo vivió, es sólo su versión de cómo pudo haber sido. De igual forma, algunos de los sucesos dentro de los backrooms parecen ser recuerdos equivocados, erróneamente reproducidos de otras películas; específicamente, 2001 Odisea Espacial, Twin Peaks y sobre todo La masacre de Texas (1 y 2), de la cual se presenta, casi integralmente, una versión de pesadilla (si eso es posible) de su secuencia climática.
Adicionalmente al terror onírico, Backrooms confronta al espectador con la adultez, los traumas no resueltos y los miedos existenciales. Clark se topa de frente con la peor versión de si mismo, la caricatura de la cual no puede escapar, su mayor miedo, el estar atrapado en un personaje que nunca quiso ser y que termina por consumirlo.
Evidentemente estos conceptos son aportación de Soodick, ya que Parsons a sus veinte años y exitoso desde los dieciséis, no ha experimentado tal pavor, sin embargo, ha logrado capturar perfectamente la sensación de las pesadillas y su no lógica, sitios que no tienen sentido, escaleras a ningún rumbo, el ser perseguido por algo o alguien y no encontrar la salida.
No es posible escapar de la propia mente.
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