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Quintana Roo: de apagones y desorden urbano

En el trascurso del presente año, los centros turísticos de Quintana Roo se han visto afectados por cortes frecuentes de energía eléctrica, generando pérdidas económicas y causando malestar entre la población.

En el trascurso del presente año, los centros turísticos de Quintana Roo se han visto afectados por cortes frecuentes de energía eléctrica, generando pérdidas económicas y causando malestar entre la población. Esta situación ha sido documentada en años anteriores por los medios locales y nacionales, y recientemente ha reavivado las críticas de los gobiernos locales y los diferentes sectores a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) sobre la atención a estas contingencias, y en general la necesidad de mantener al día la infraestructura eléctrica estatal. Ciertamente hay antecedentes sobre esta problemática en la península de Yucatán y las limitaciones para atender la creciente demanda urbana en comparación con otras entidades. La capacidad de generación de energía eléctrica se encuentra entre las más bajas en el territorio nacional -menos del uno por ciento en el caso de Quintana Roo, de acuerdo a datos de la misma CFE-, y se han mencionado problemas de toda la infraestructura estatal, implicando un trabajo constante y más bien reactivo de parte de la empresa, que se suma a sus acciones de planeación a nivel nacional.

Sin embargo, hay otro aspecto que los cuestionamientos a la CFE pasan generalmente por alto, y es el hecho de que los cortes de energía eléctrica representan también un evidente indicador de la expansión urbana sin control que han tenido estos centros turísticos en las últimas décadas, cuya realidad ha rebasado las expectativas de la planeación local en cada caso. Independientemente de su origen y las políticas que buscaron guiar su desarrollo, la inmigración ha sido un sello de identidad de estos centros, producto de su atractivo como destinos laborales tanto nacional como internacionalmente, y cuyos impactos comenzaron a darse desde décadas atrás, producto de una eventual especulación inmobiliaria y procesos de gentrificación en las zonas aledañas al sector turístico, y de las presiones por el suelo urbano en áreas cada vez más alejadas del centro. El panorama actual son desarrollos de vivienda dispersos, asentamientos irregulares, déficits de infraestructura urbana y servicios públicos, congestionamientos viales y afectaciones al ecosistema entre otros. Una dinámica que desafía las pautas de los planes urbanos municipales, que se vuelven obsoletos. En este año el estado de Quintana Roo volvió a posicionarse en los primeros lugares en inversión turística a nivel nacional, por encima de entidades como Nayarit, Jalisco o Baja California Sur, con más de 40 desarrollos solamente en Cancún y en la Riviera Maya, incluyendo nueva infraestructura y servicios relacionados específicamente con este sector. Toda esta inversión seguirá estimulando la inmigración hacia estas áreas urbanas, exacerbando la problemática mencionada fuera de la esfera de los sectores turísticos en cada caso. Se estima que actualmente Cancún ha rebasado el millón de habitantes, en tanto que Playa del Carmen tiene una población cercana al medio millón, un crecimiento del 19 y 23 % respectivamente sólo en los últimos cinco años.

Existe un consenso entre los estudiosos de la expansión urbana en Latinoamérica en torno a la complejidad que revisten estos procesos comparados con los países más desarrollados, y se puede decir que hay una coincidencia general con algunas de las problemáticas identificadas en los planes municipales de desarrollo urbano en México. Sin embargo, una crítica importante señala quelas fuerzas del mercado y la aplicación parcial de las políticas urbanas son las que finalmente definen la expansión urbana en las ciudades latinoamericanas.

En estos momentos los planes de desarrollo urbano municipales de los principales centros turísticos en el estado están siendo actualizados, lo que ofrece una oportunidad para un redireccionamiento más integral, informado y con controles más específicos que permita al menos en el mediano plazo resultados tangibles que complementen el trabajo de la CFE.

*- El autor es profesor-investigador miembro del SNII.

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