La trampa de la soberanía
En la política estadounidense es muy famoso el recurso y hasta nombre tiene: rally around the flag.

En la política estadounidense es muy famoso el recurso y hasta nombre tiene: rally around the flag. Consiste básicamente en apelar al sentimiento patriota de la ciudadanía para ganar popularidad. Esa parece ser la estrategia de Sheinbaum ante la crisis que enfrenta tras la acusación de Estados Unidos contra los políticos de Morena por narcos. El momento pareciera ser el adecuado porque viene el mundial, y eso siempre agita un sentimiento patriota.
No le está funcionando a la Presidenta. La gente no le está creyendo porque el fondo es demasiado burdo: envolverse en la bandera para proteger narcopolíticos de su partido. A juzgar incluso de las encuestas que cita en la mañanera, su popularilema dad ha caído. La gente considera que Rocha Moya es culpable. Y opina a favor de que lo extraditen.
El discurso de la soberanía, de un país libre e independiente es incontestable. ¿Quién puede estar en contra? Yo no quiero que Estados Unidos decida por México. Yo quisiera que a los políticos metidos con el narco se les juzgara en México. Pero aquí no los van a juzgar. Los protegió López Obrador y ya anunció Sheinbaum el domingo que los va a proteger, no vaya a ser que vengan por más. Así que a los dichos de la Presidenta sobre soberanía y autodeterminación les faltan hechos.
Nada más soberano que un país sin impunidad, que no necesite que desde afueCayetana
se señale a delincuentes sino que desde dentro se les castigue, sean del partido que sean.
Es una trampa lo que la Presidenta está haciendo. Pone a los mexicanos como escudos humanos para defender las ilegalidades de los suyos. Porque Estados Unidos no está como en otros países, amenazando a México con invadir, quedarse con el petróleo y cambiar al régimen. Estados Unidos está solicitando por las vías legales contempladas en los tratados binacionales que se detenga a unos delincuentes que ayudaron a que a su país llegaran drogas que matan a sus ciudadanos. 34 días después de que presentaron una acusación formal contra Rocha Moya y compinches, no ha existido un tuit escandaloso de Trump, una declaración destemplada de alguien de su gabinete. Sorprende la inusual sobriedad con la que se está conduciendo el gobierno de Estados Unidos, sobre todo si comparamos la manera en que llevan a cabo sus temas de política exterior.
El problema es que en México se da cobijo a los narcopolíticos. Y eso de argumentar que no hay pruebas sólo hace más eviguel dente la trampa. Pruebas sobran. Lo saben hasta en el gobierno y en Morena.
Parece que López Obrador y Sheinbaum estuvieron dispuestos a entregar todo... excepto a sus narcopolíticos. Esa fue la línea que no se atrevieron a cruzar. Porque López Obrador pasó de la postura envalentonada de campaña prometiendo que todo le iba a contestar a Trump, a estar de su tapete como presidente: desde los 25 mil elementos de la Guardia Nacional que la hicieron de “migra” de Trump, pasando por aceptar a los extranjeros deportados como “tercer país seguro”, hasta cuando hizo campaña a su favor en los jardines de la Casa Blanca e incluso alentando su denuncia de fraude electoral. Y Sheinbaum ni se diga: cambió la política de seguridad, entregó 100 capos sin proceso legal, cerró la frontera, aguantó los aranceles, rompió comercialmente con China...
...hasta que se metió con sus narcos. Porque eso es lo que son. Que no nos venga entonces con que soberanía es defenderlos.
- *- El autor es periodista y conductor de radio, televisión y medios digitales.
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