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Comercio exterior bajo lupa: el SAT ya no revisa papeles, revisa operaciones

”La corrupción de las democracias procede inmediatamente del hecho de que una clase social fija los impuestos, y otra los paga. De esta manera, el principio constitucional: ningún impuesto sin la representación oportuna, queda totalmente reducido a la nada”. William Ralph Inge

Jorge Pickett Corona

Durante muchos años, las auditorías en materia de comercio exterior se concentraban en revisar pedimentos, facturas y cumplimiento documental básico. Sin embargo, en 2026 el panorama cambió de manera importante: hoy la autoridad fiscal busca validar la existencia real de las operaciones, la trazabilidad de las mercancías y la congruencia integral de toda la cadena logística.

La reciente agenda presentada por la AGACE confirma que el SAT está enfocando sus esfuerzos en detectar inconsistencias operativas dentro de programas IMMEX, IVA e IEPS y operaciones de importación temporal. Ya no basta con tener documentos; ahora es indispensable demostrar materialidad, capacidad operativa y control efectivo de inventarios.

Uno de los temas más relevantes es la Manifestación de Valor Electrónica (MVE), que obliga a transmitir electrónicamente información detallada sobre el valor de las mercancías y su documentación soporte mediante VUCEM. Esta obligación representa un cambio importante porque permite a la autoridad cruzar información de manera automatizada y detectar discrepancias en tiempo real.

Además, los errores relacionados con Carta Porte continúan siendo una de las principales causas de observaciones y posibles sanciones. Diferencias entre rutas, mercancías, pedimentos y documentos de transporte pueden convertirse rápidamente en procedimientos administrativos o incluso en determinaciones de créditos fiscales.

Otro aspecto crítico es la integración expediente electrónico. Actualmente, el SAT exige evidencia documental mucho más amplia: contratos, comprobantes de pago, CFDI, registros de inventarios, documentación técnica, fotografías, acreditación de inmuebles y pruebas de capacidad operativa.

En este contexto, las empresas deben entender que el cumplimiento aduanero ya no puede verse únicamente como una obligación administrativa. Hoy representa un elemento estratégico de prevención de riesgos fiscales y operativos.

La recomendación es clara: realizar auditorías internas periódicas, validar controles de inventarios, revisar trazabilidad documental y fortalecer el expediente electrónico antes de que la autoridad lo requiera.

Porque en materia de comercio exterior, la improvisación documental suele convertirse en contingencia fiscal.

  • *- El autor es Abogado Fiscalista.

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