El Diablo viste a la moda 2 / Michael
Dir. David Frankel / Antoine Fuquoa
En 2003, salió a la venta el libro de Lauren Weisberger que ficcionalizó, a modo de cuento de hadas, la historia de una joven que trabaja como asistente personal de la poderosa editora de una revista de modas. Previamente, Weisberger había laborado para la famosa Ana Wintour, editora de Vogue, por lo que era evidente que la novela retrataba sus experiencias personales dentro del mundo de la moda. En 2006 se estrenó la cinta basada en su libro, la cual se convirtió en un éxito absoluto. A pesar de que Weisberger escribió dos novelas más con los personajes, ninguna fue adaptada al cine, no por falta de ganas por replicar el éxito de la primera cinta, sino por la carencia de una trama que justificara reunir a los personajes de nueva cuenta. Tomó casi veinte años para que el director David Frankel decidiera desarrollar la secuela.
El punto de partida de la cinta es el cambio radical sufrido en la industria de la moda, específicamente en los medios impresos. Las revistas que anteriormente eran tan gruesas y pesadas como ladrillos, hoy parecen panfletos raquíticos. El mundo ha cambiado. Ya todo es digital.
Ante un escándalo por la publicación de un reportaje favoreciendo a una marca tóxica, Miranda Priestley (Meryl Streep) se convierte en blanco de criticas y burlas, poniendo en riesgo a la revista. Paralelamente, Andy (Anne Hatthaway), ya una prestigiada escritora, pierde su trabajo por recortes generales en el periódico. Esto, improbable, pero inevitablemente la lleva a regresar a Runway, para limpiar la reputación de la revista, y de su infernal exjefa, Miranda.
Con todas las piezas en su lugar, procede la reunión generacional, que al igual que la primera parte, resulta en una muy básica y predecible historia, en la que Ojosdeprincesadisney Hathaway, salva el día con la ayuda de sus amigos, en lo que es básicamente, una glorificada película de Hallmark (como lo demuestran las increíblemente desabridas parejas de Miranda y Andy).
Los “niños” tienen sus fantasías de poder Marvel, las “niñas”, en cambio, tienen a Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci. No hace falta decir cual es preferible.
Sin duda, las, y los, fans de la primera parte, la disfrutarán enormemente, y es de reconocerse que, al menos, pretende defender la subsistencia de los medios tradicionales en un mundo en que se han vuelto obsoletos. Por ello, a quienes están leyendo esto en un periódico, gracias totales.
En el caso de Michael, una biopic sancionada y producida por la familia, la cual obtendrá jugosas ganancias por su éxito, estamos ante una versión 100% Disney de los hechos, para fans recalcitrantes.
Iniciando en 1966 en Gary, Indiana, los cinco hermanos Jackson son estrictamente “entrenados” para tener éxito, por Joe Jackson, padre narcisista, encarnado bajo un grotesco maquillaje tipo Lon Chaney, por Colman Domingo. Esto revela el tono de la versión de la realidad que se plasma. Joe es un demoniaco y caricaturesco antagonista para un angelical Michael, que sufre los abusos físicos y psicológicos de un padre que usa a sus hijos únicamente como medios para lograr un fin.
Antoine Fuqua dirige sin estilo alguno, convirtiendo a la familia en extras de un sitcom en el cual el único personaje es Michael. Todo resulta extraño. La obvia intención es canonizar a un personaje inmensamente controversial, “desinfectándolo” de cualquier situación que pudiese manchar su legado comercial.
Trabajando sobre una formula conocida, la cinta coge al espectador por la nostalgia y la pornografía emocional para ocultar una realidad, que termina por evidenciar. Michael fue víctima y eso acarrea consecuencias graves. Pero, Michael es un santo. Así que, próximamente… la segunda venida.
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