Mujeres y Agua
El mes de marzo se conmemoran el Día Internacional de la Mujer y el Día Mundial del Agua.
El mes de marzo se conmemoran el Día Internacional de la Mujer y el Día Mundial del Agua. Menciono ambos eventos porque en este 2026, la UNESCO fusiona las rememoraciones y las expresa en el lema “Donde fluye el agua, crece la igualdad”, esto para elevar a nivel global el tema de igualdad de género y su vinculación con el agua, subrayando que las mujeres y las niñas sufren en mayor proporción los problemas de acceso al agua y al saneamiento, debido a los roles de género, la falta de infraestructura hídrica, la insensibilidad de autoridades y tomadores de decisiones y las desigualdades prevalecientes en la mayoría de los países; en esto, México y Baja California tienen tareas pendientes, sobre todo en zonas rurales y periurbanas.
Así, el mes de marzo invita a reflexionar sobre la importancia de impulsar un enfoque basado en los derechos humanos que facilite a las mujeres participar directamente desde sus espacios locales, colonias urbanas, comunidades rurales, ejidos, escuelas, hogares, etc., en los procesos de diseño de políticas públicas y toma de decisiones, no como una actora pasiva típicamente afectada, sino reconociéndola formalmente como gestora hídrica para impulsar acciones efectivas, liderando los procesos que conduzcan a alcanzar la sostenibilidad y seguridad del agua para todas y todos por igual.
Este empoderamiento representaría un acto de justicia, considerando que, en la práctica, en México, son las mujeres y las niñas las que cargan con la responsabilidad de recolectar el agua en 7 de cada 10 hogares sin acceso al agua y esto lo hacen recorriendo largas distancias, lo que las ubica en situación de vulnerabilidad al verse restringidas en términos de educación, salud y seguridad personal.
Es importante entender que la igualdad es una condición sine qua non para alcanzar la sostenibilidad y seguridad del agua y que el papel de las mujeres es central en las diferentes fases del ciclo hidrosocial del agua: desde la captación, saneamiento, la distribución y descarga al medio natural; todo ello aprovechando sus habilidades, saberes y capacidad de colaboración para el manejo de conflictos. Esto coadyuvaría a inducir una gobernanza ambiental democrática que implica toma de decisiones horizontales para generar iniciativas de innovación tecnológica doméstica con el objetivo de mejorar el uso y reúso del agua.
Otro dato que permite dimensionar lo que las mujeres representan en este tema, es que ellas dedican el 64% de su tiempo diario en el hogar a las tareas de acarreo y almacenamiento de agua, lo cual equivale al doble del tiempo que los hombres destinan a esta misma labor. En el ámbito agrícola de regiones “pobres y vulnerables” del país, las mujeres representan el 43% de la fuerza laboral, pero sólo poseen el 1% de la tierra, lo que las excluye de decisiones sobre el uso del agua de riego. Entrecomillo esos términos porque en México esos no solo se ven y perciben en el centro y sur, también en el norte semiárido.
Destaco el caso de Baja California, particularmente la región de Mexicali, donde las mujeres, lideresas, activistas, agricultoras, amas de casa, maestras, estudiantes, profesionistas y un par de legisladoras, han influido de manera determinante en procesos de defensa del agua en ámbitos urbanos y rurales, así como en el medio natural para conservar el agua del río Colorado. Menciono cronológicamente algunos casos emblemáticos: la restauración del cauce del río Colorado que lució seco durante un casi cuarto de siglo hasta 2014; el megaproyecto extractivista Constellation Brands cancelado en2020; la incidencia directa en mecanismos binacionales de las actas 323 y 330 de la CILA enfocadas lograr una compensación justa por el descanso temporal de tierras agrícolas debido a los recortes de agua desde2024.
Es importante entonces mencionar que este 8 y 22 de marzo, y siempre, debemos recordar que cerrar la brecha de género en el acceso al agua es fundamental para desarrollar y mantener la justicia, sostenibilidad y seguridad hídricas. El objetivo final de igualdad es una tarea transversal, intersectorial e intergeneracional y es necesaria para garantizar una vida digna para todas las personas, especialmente para las mujeres y niñas.
*- El autor es Director de la Unidad Mexicali, el Colegio de la Frontera Norte.
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