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Punto Norte

“Todavía le queda agua al bule”, decía Rodolfo Fierro Márquez, cada vez que lo entrevistaban. Para Rodolfo y los pioneros del Valle de Mexicali, el bule era un utensilio indispensable para ir a trabajar al campo. En aquellos tiempos, cuando era difícil conseguir una cantimplora o un termo, el bule era la garrafa ideal para llevar el agua a la parcela. En algún surco de la parcela, o en los solares, crecían de manera silvestre los bules, también son conocidos como guajes (leucaena leocephala), o calabaza de peregrino. Cuando el fruto maduraba se ponía café. Ese era el momento para cortarlo, sacarle la pulpa y las semillas y ponerlo a secar al sol. El bule se colgaba debajo de un mezquite o se ponía a la orilla de un canal, para conservar el agua fresca. El bule, junto con el perro, la pala o el azadón, era el compañero inseparable de los jornaleros del Valle de Mexicali. Cada 20 de febrero, el día de su cumpleaños, Rodolfo, “Don Perpetuo”, repetía su frase favorita: “Todavía le queda agua al bule”. Con ella quería decir que aún le quedaba vida y fuerzas para luchar, para defender a los campesinos y para participar en lo que fue su pasión: La política. “El Ejote Fierro”, como lo apodaban de joven por ser largo y flaco, era un hombre cabal, alegre, sencillo y hasta afable, pero muy bravo a la hora de defender sus intereses y convicciones. Durante muchos años, Rodolfo ejerció una enorme influencia política. Cada vez que había elecciones, o un problema en el Valle de Mexicali, panistas y priistas iban a tomarle parecer o pedirle la bendición “del padrino”. Cada 20 de febrero, el “Rancho La Gloria” se convertía en una romería. De todos partes del estado acudían políticos y empresarios para felicitarlo y brindar con él. La fiesta duraba dos días. En su honor se cocinaban reses, cerdos a la vuelta y vuelta, borregos enterrados, birria de chivo, carnitas, chicharrones de lonja, y gallinas y guajolotes en mole. Desde Ensenada sus amigos le mandaban pescados y almejas para echarlos a la parrilla, y los pescadores de San Felipe camarones para prepararlos en coctel. Rodolfo Fierro fue un líder nato. Un hombre auténtico, de palabra; muy querido y respetado. Son memorables sus desencuentros con el entonces gobernador Xicoténcatl Leyva Mortera, y con algunos liderzuelos del PRI que lo menospreciaron. Fue tres veces diputado local, diputado federal y tuvo varios cargos a nivel nacional en la Confederación Nacional Campesina. Pero nunca dejó sus raíces: Nació en el Valle de Mexicali y ahí murió, en el “lote” en donde creció junto con los arbustos del bule. Refilón: Tanto tiempo… para salir con un gabinetazo frívolo de amigos y compadres. Bonfante Olachi salió ganón: Va a tener dos presupuestos, el de la Secretaría de Desarrollo Económico y el del Fideicomiso Empresarial. Bonfante Olachi salió ganón II: ¿Con qué criterio va a otorgar los estímulos económicos de la Sedeco? ¿Con el mismo que el Fidem? Correo electrónico: anmag@prodigy.net.mx *El autor es columnista y periodista local, comentarista de televisión.

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