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Filadelfia pintó de blanco cientos de techos en viviendas de bajos ingresos y logró reducir el calor interior y el consumo eléctrico: más de 20 años después, la estrategia vuelve a cobrar relevancia en ciudades como Hermosillo, donde también se prueban materiales reflectantes contra las altas temperaturas

El programa Cool Homes fue aplicado a comienzos de los años 2000 en viviendas de bajos ingresos y adultos mayores; documentos de la EPA registraron una menor entrada de calor desde los techos, mientras un reporte posterior atribuyó al proyecto ahorros de 560 kWh anuales en aire acondicionado.

Filadelfia pintó de blanco cientos de techos en viviendas de bajos ingresos y logró reducir el calor interior y el consumo eléctrico: más de 20 años después, la estrategia vuelve a cobrar relevancia en ciudades como Hermosillo, donde también se prueban materiales reflectantes contra las altas temperaturas

FILADELFIA, Pensilvania.- Cubrir un techo con un material blanco y reflectante parece una intervención sencilla, pero un programa aplicado hace más de dos décadas en Filadelfia encontró que podía reducir de forma medible el calor que entraba a viviendas ocupadas por personas mayores y familias de bajos ingresos.

El proyecto Cool Homes, desarrollado por la Energy Coordinating Agency (ECA), fue documentado en marzo de 2003 por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA). En las viviendas analizadas, las temperaturas interiores medidas a la altura del techo bajaron alrededor de 5 °F —unos 2.8 °C— en los días calurosos, mientras que la temperatura del aire a la altura del pecho en los dormitorios disminuyó aproximadamente la mitad de esa cantidad.

Eso es distinto a afirmar que la temperatura de las casas “se redujo a la mitad”. Lo que el documento de la EPA señala es que la disminución registrada en el aire de los dormitorios fue aproximadamente la mitad de los 5 °F observados en las mediciones cercanas al techo. El mismo reporte estimó que la ganancia de calor procedente de esa parte de la vivienda se redujo alrededor de 80%.

Qué midió realmente el programa de Filadelfia

La ECA combinó recubrimientos blancos reflectantes con aislamiento R-38 y otras acciones de eficiencia energética. El análisis citado por la EPA utilizó registros de temperatura y humedad de 35 viviendas y dispuso de un grupo más reducido para comparaciones antes y después de la intervención.

El documento es importante también por una limitación: en marzo de 2003, el impacto definitivo sobre el consumo de energía, salud y comodidad de los habitantes todavía estaba en análisis. Además, los responsables reconocieron que era necesario seguir investigando cuánto del beneficio correspondía al recubrimiento reflectante y cuánto al aislamiento instalado simultáneamente.

Una revisión publicada en 2009 por Inside Climate News presentó posteriormente el proyecto como una intervención realizada entre 2001 y 2003 en aproximadamente 340 viviendas y le atribuyó un ahorro promedio de 560 kWh de electricidad al año destinada al aire acondicionado. Esa cifra debe entenderse como un dato de una síntesis posterior, no como un resultado consignado en el boletín de la EPA de marzo de 2003.

También existe una diferencia entre fuentes sobre el número total de intervenciones. Mientras la revisión de 2009 habló de unas 340 viviendas, el informe contemporáneo de la EPA señalaba que para marzo de 2003 el programa había instalado más de 450 techos fríos, acompañados de otras medidas de climatización y conservación de energía. Por esa razón, no conviene utilizar 340 como un conteo definitivo de todo el programa.

Por qué un techo reflectante puede reducir el calor

El principio físico es la reflectancia solar o albedo. Una superficie con alta reflectancia devuelve una proporción mayor de la radiación solar en lugar de absorberla y convertirla en calor.

La EPA explica actualmente que un techo frío combina principalmente una elevada reflectancia solar con capacidad para liberar parte del calor que sí absorbe. En viviendas sin aire acondicionado, este tipo de cubiertas puede reducir las temperaturas interiores máximas entre 1.2 y 3.3 °C, aunque los resultados concretos dependen del clima, el edificio, el aislamiento y el material utilizado.

No todos los “techos fríos” tienen que ser literalmente blancos. Existen membranas, recubrimientos, tejas y pigmentos diseñados para reflejar una mayor cantidad de energía solar. Tampoco sustituyen automáticamente otras medidas de eficiencia: la propia EPA recomienda considerar aislamiento y sellado del edificio para maximizar los beneficios.

Para los lectores de Sonora, el principio tiene un antecedente mucho más cercano. Te puede interesar: Techos Fríos quitará el calor a 410 familias de Hermosillo en condición vulnerable. El proyecto impulsado por el Instituto Tecnológico de Hermosillo planteó utilizar material reflectante y dar seguimiento a los cambios registrados en las viviendas.

Hermosillo también estudia qué ocurre dentro de las viviendas

En 2025, investigadores del ITH anunciaron un estudio con 400 viviendas, dividido inicialmente entre 200 casas con material reflectante y 200 sin la intervención para poder comparar resultados. El objetivo no se limitó a medir temperatura, sino también posibles efectos relacionados con la salud de quienes habitan las casas.

El antecedente puede consultarse en Investigarán los beneficios de salud con Techos Fríos.

La reducción de la carga térmica de una vivienda también puede involucrar otros materiales. Una investigadora de la Universidad de Sonora explicó a EL IMPARCIAL que el uso adecuado de aislamiento en techos, muros y ventanas puede representar ahorros de 20% a 30% en determinados hogares, dependiendo de las características de la construcción.

Te puede interesar: Blindar su casa del calor le ahorrará hasta 30% de energía eléctrica.

La discusión adquiere mayor relevancia en una ciudad donde las superficies urbanas pueden alcanzar temperaturas muy distintas según su material y exposición al Sol. Mediciones puntuales recopiladas recientemente por EL IMPARCIAL mostraron diferencias importantes entre zonas sombreadas y superficies de concreto expuestas, mientras la EPA incluye los techos reflectantes entre las medidas utilizadas para mitigar las islas de calor urbanas.

Ese contexto puede ampliarse en Hermosillo acumula récords de calor y registra diferencias de hasta 9°C entre zonas con árboles y áreas urbanizadas.

El experimento de Filadelfia no demuestra que pintar cualquier techo de blanco produzca automáticamente el mismo ahorro. Sí dejó evidencia de que reducir la radiación absorbida por la cubierta puede limitar una de las principales vías por las que el calor entra a ciertos edificios, una estrategia que más de dos décadas después sigue siendo objeto de programas e investigaciones en ciudades sometidas a temperaturas extremas.

Las cifras que deja el proyecto de Filadelfia

  • Cerca de 5 °F (2.8 °C): reducción reportada por la EPA en temperaturas interiores medidas a la altura del techo durante días calurosos.
  • Alrededor de 80%: reducción estimada de la ganancia de calor procedente del techo en las viviendas evaluadas.
  • 560 kWh al año: ahorro de electricidad para aire acondicionado atribuido al proyecto por una revisión publicada en 2009.
  • Más de 450 techos fríos: instalaciones que la EPA señalaba como realizadas por el programa hasta marzo de 2003; otra fuente posterior resumió la intervención como aproximadamente 340 viviendas.

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