¿Por qué tenemos pesadillas? Causas, significado y cómo reducirlas
Las pesadillas pueden afectar a niños y adultos y suelen estar relacionadas con el estrés, emociones intensas o trastornos del sueño.

Las pesadillas son sueños aterradores que nos despiertan con sensaciones de miedo, angustia y ansiedad, y afectan tanto a niños como a adultos.
Seguro te ha pasado que te despiertas tras una pesadilla y, probablemente, te has preguntado: ¿por qué ocurre esto?, ¿se puede evitar? Hoy exploramos las razones científicas detrás de este fenómeno y qué puede ayudarte a reducir su frecuencia.
¿Qué son las pesadillas?
Son un tipo de sueño que genera sensaciones intensas de terror y ansiedad. Aunque suelen presentarse con mayor frecuencia en la infancia, pueden ocurrir a lo largo de toda la vida.
Los expertos en sueño señalan que las pesadillas son una respuesta natural del cerebro al estrés o a emociones intensas, y pueden ser provocadas por diversos factores internos y externos.
¿Cuáles son sus causas más comunes?
Las pesadillas suelen comenzar antes de los 10 años y se consideran una parte normal del desarrollo infantil; sin embargo, pueden extenderse hasta la adultez, especialmente cuando el cerebro necesita procesar eventos estresantes o traumáticos.
Entre los principales factores que pueden desencadenarlas se encuentran:
- Eventos estresantes o traumáticos:
La pérdida de un ser querido o situaciones de alto estrés, como problemas laborales o familiares, son desencadenantes frecuentes de pesadillas recurrentes.
- Medicamentos y sustancias:
Algunos fármacos, como los antidepresivos, así como el consumo excesivo de alcohol o drogas ilícitas, pueden alterar el ciclo del sueño y provocar pesadillas. De igual manera, la abstinencia abrupta de ciertas sustancias puede generar efectos similares.
- Enfermedades:
La fiebre o padecimientos graves pueden causar alteraciones en el sueño y, como consecuencia, la aparición de pesadillas.
- Trastornos del sueño:
Condiciones como la apnea del sueño o el trastorno de estrés postraumático (TEPT) están frecuentemente asociadas con la presencia de pesadillas.
Consejos para evitar las pesadillas
Aunque no siempre es posible prevenirlas, existen diversas estrategias que pueden ayudar a reducir la frecuencia de las pesadillas:
- Establece una rutina de sueño:
Dormir y despertar a la misma hora todos los días ayuda a regular el ciclo del sueño y puede disminuir la aparición de pesadillas. La constancia es clave para mejorar la calidad del descanso.
- Realiza ejercicio con regularidad:
La actividad física ayuda a reducir el estrés y a liberar tensiones, favoreciendo un sueño más profundo y reparador. Se recomienda hacer ejercicio durante el día y evitarlo justo antes de dormir.
- Reduce el consumo de sustancias:
Evitar el alcohol, la cafeína y las comidas pesadas antes de acostarte es fundamental para mantener un buen ciclo de sueño. Estas sustancias pueden interferir con el sueño profundo y aumentar la probabilidad de tener pesadillas.
- Controla el estrés:
Compartir tus preocupaciones con personas de confianza puede aliviar la carga emocional. Además, practicar técnicas de relajación como la meditación, el yoga o la respiración profunda contribuye a reducir el estrés y mejorar la calidad del sueño.
- Busca ayuda profesional:
Si las pesadillas son frecuentes o están relacionadas con un trastorno subyacente, como el TEPT o la apnea del sueño, es recomendable consultar a un profesional de la salud mental o a un especialista en trastornos del sueño.
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