Columnas

Verano caliente

Antiguamente el mes de agosto se consideraba el de mayor parsimonia. Eso ha cambiado sustancialmente.

Estamos en plena canícula. Los días de intenso calor coinciden con las vacaciones escolares y las de muchos empleados del sector público y algunos de la iniciativa privada. Son días en los que parece que nada ocurre o todo sucede en cámara lenta.

Antiguamente el mes de agosto se consideraba el de mayor parsimonia; la calma de agosto, expresión que identificaba la pachorrez reinante durante los días de calor más extremoso del verano sonorense. 

Eso ha cambiado sustancialmente. En primer lugar porque los escolapios ya no inician el ciclo escolar en septiembre, ahora arrancan más o menos a mediados de agosto, lo que deja atrás la idea de que es un mes durante el cual no pasa nada. Ahora agosto es un mes de intensa actividad, con el regreso a clases de  niños y jóvenes. 

También en cuestiones políticas no hay pausa. Para empezar, el Presidente no descansa; trabaja todo el día, todos los días, incluso fines de semana y todo hace suponer que laborará también los días marcados como vacacionales. De hecho, en los asuntos públicos al parecer no hay tregua. La semana pasada, por ejemplo, se registraron varios sucesos que vale la pena comentar y que van en contrasentido de la supuesta tranquilidad canícular. 

La renuncia del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, tomó por sorpresa a tirios y troyanos. Nadie lo esperaba y menos los mercados financieros y bursátiles. Incluso muchos simpatizantes de AMLO tomaron con pesar la noticia debido a que su personalidad y capacidad técnica brindaban tranquilidad y confianza en el manejo de la agenda económica. Se fue Urzúa y, como era de esperarse, la Bolsa de Valores y el tipo de cambio lo resintieron inmediatamente. 

La renuncia de un alto funcionario responsable de los hilos económicos en cualquier país genera turbulencias. En el caso de la de Urzúa los movimientos telúricos fueron mayores debido a los duros términos utilizados en su carta-renuncia, mismos que fueron manejados por los detractores de la 4T para reavivar la descalificación y la desconfianza que les genera el equipo económico del Presidente. 

La respuesta presidencial al renunciante no fue complaciente. En la mañanera del día siguiente dijo, palabras más palabras menos, que las molestias surgieron a propósito de que el ex secretario no se adaptó al cambio de régimen: Para AMLO Urzúa mantuvo inercias propias del neoliberalismo. La impresión inicial es que tanto en la renuncia del secretario como en la respuesta de López Obrador hubo rudeza innecesaria. Todo hubiera estado en orden con un tono más amistoso tanto del Presidente como del ahora académico del Tec de Monterrey. 

Aún no se despejaba el olor a pólvora producido por el zipizape cuando la sorpresiva renuncia volvió a tomar vuelo tras conocerse la entrevista que Urzúa concedió a la revista Proceso; insistió, ahora con nombres, en que algunos de los principales colaboradores se hallan en conflicto de interés o no están capacitados para tomar decisiones en asuntos estratégicos. Se autodefinió como postkeynesiano en clara respuesta a la insinuación de que por sus venas fluía un tufo neoliberal.

El desencuentro entre AMLO y el ex secretario exhibe lo difícil que es la convivencia en los pasillos del poder; confirma que las revueltas palaciegas son comunes; lo que no es normal es que las discrepancias se hagan públicas. Quizá ésta sea o será una característica del nuevo régimen en construcción, pero mientras nos acostumbramos resultan lógicas las conjeturas negativas. 

No fue ése el único tema relevante surgido en medio del intenso calor veraniego. La captura de un encumbrado abogado fue tema relevante para la comentocracia. Las implicaciones que tendrá son muchas considerando que el jurista era representante legal de conspicuos personajes del viejo régimen. Se sospecha que sus servicios estuvieron a disposición de antiguos políticos sonorenses, algunos de los cuales viven hoy sus horas más bajas. Ya veremos en qué para este escándalo que, junto con el del ahora prófugo ex director de Pemex, indican que el supuesto acuerdo de impunidad de AMLO con EPN era falso. 

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