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Columnas Criterio

Unos días en Malinalco

En el lugar existen sitios con vestigios de presencia humana desde al menos cinco mil años...

Por Jesús Canale

En nuestro País hay tantos sitios bellos, interesantes y emocionantes aprovechables para una breve pausa en medio las complejas agendas del trabajo y demás deberes que realmente resulta difícil seleccionar el que mejor se nos acomode. Ya habíamos estado en familia en Malinalco, hace justamente 10 años, pero aun así nos propusimos hacer todos el esfuerzo para encontrarnos en ese pueblo mágico por unos cuatro días. Por fortuna pudimos coincidir todos allí: Mi esposa y yo, nuestras hijas e hijos, nueras y yernos, nietas y nietos… 26 en total. Malinalco se ubica al Sur del Estado de México, a 125 kilómetros de la CDMX. Viajando desde Guadalajara, Monterrey y Hermosillo, según el caso, salimos de la CDMX por el rumbo de Santa Fe, siguiendo las excelentes autopistas llegamos a pequeñas carreteras “vecinales” de un solo carril por sentido, por cierto muy bien acabadas, sin baches y muy bien señalizadas, cuyo asfalto muy liso y muy oscuro contrasta con la abundante y verde vegetación a cada lado que convierten todo aquello en un franco contraste con nuestra aún inconclusa carretera internacional. Finalmente llegamos a Malinalco el pasado miércoles por la tarde y nos instalamos en la casa en la que nos alojaríamos y a partir de allí tuvimos la oportunidad de ser testigos de los sitios que distinguen ese lugar. Antes quisiera detallar que Malinalco cuenta hoy con solamente 6 mil 500 habitantes, su temperatura es envidiable pues el marcador osciló estos días entre 25 y 14 grados centígrados, con moderadas lluvias diarias de las 8:00 ó 10:00 de la noche hasta las madrugadas. En el lugar existen sitios con vestigios de presencia humana desde al menos cinco mil años, primero por miembros del pueblo matlazinca, que luego sería dominado por los mexicas viéndose gradualmente influido por la cultura teotihuacana y finalmente las influencias de la Colonia. De la época prehispánica destaca la zona arqueológica Cuauhtinchan ubicada en el Cerro de los Ídolos que puede ascenderse por unos 400 escalones hasta encontrar seis monumentos muy interesantes. De la época de la Colonia sobresale el convento agustino y su imponente iglesia que datan desde el año 1540 habiéndose añadido su claustro alto en 1580; su visita es obligada pues se pueden apreciar sus pinturas murales que recogen la fauna y la flora de aquella época así como motivos de los frailes agustinos. Este pueblo mágico se divide en ocho barrios que acogen entre todos a once capillas que recogen elementos que van desde el siglo XVI al siglo XVIII. Malinalco tiene un famoso criadero artificial de truchas que uno puede visitar y escuchar las explicaciones de los biólogos que atienden el lugar. También está el Museo de los Bichos donde se observa una amplia variedad de especies con el objetivo de sensibilizar el cuidado y conservación de la naturaleza. Y ni qué decir de sus corredores gastronómicos que albergan sencillos y pequeños restaurantes de diferentes especialidades regionales, así como los helados de una gran variedad de sabores justo frente a la plaza. A pesar de las diarias precipitaciones llama la atención cómo las calles -empedradas casi todas- no contienen charcos, baches ni socavones a pesar de la sencillez de sus obras civiles. Otra cosa buena es que la oferta de taxis los hace disponibles a toda hora y aplican tarifas muy económicas. Una observación es que no pudimos conseguir la típica información del lugar en tríptico como suele disponerse en casi todos los sitios muy visitados: Nos explicaron que con la nueva administración federal no les ha llegado material (seguramente les llegó el recorte). Los lugareños tienen como fuentes principales de su economía la agricultura y desde hace pocas décadas también al turismo. En fin, vale la pena darse una vuelta por Malinalco: Buenos sitios tanto milenarios como recientes, buen clima, buenos precios y muy buen ambiente y condiciones para convivir en familia o con los amigos.

Médico cardiólogo por la UNAM.

Maestría en Bioética.

jesus.canale@gmail.com 

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