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VÍA LIBRE

Septiembre

Las dificultades en materia de flujo de ingresos y egresos proyectados para finales de año implicarán la gestión de recursos extraordinarios con la federación.

Por Alvaro Bracamonte Sierra

El Mes de la Patria es ocasión para refrendar nuestra identidad. En quince días se concentran fechas emblemáticas: Empezamos con el informe de Gobierno federal que se aprovecha para presentar los logros alcanzados en el País; le seguimos con el aniversario de la gesta de los Niños Héroes, que para el Ejército es el día más importante en sus efemérides y rematamos con el Grito de Independencia, el 15 por la noche, y con el desfile militar al día siguiente.

Pero septiembre nos ha traído también múltiples desgracias. En 1985 se registró el sismo más devastador en la historia del altiplano mexicano. En 2017 se sintió un fuerte terremoto cuyo poder destructivo aún no ha sido superado del todo. Y como si fuera un acto concertado, antier, de nuevo en septiembre, en el Sur del País se registró el enésimo fenómeno natural. A la hora de escribir esta columna las autoridades no reportaban daños mayores. Ojalá que esa noticia se confirme y que al leer usted estas líneas felizmente todo haya quedado en un susto.

Septiembre es el mes cuando el Gobierno federal entrega el programa económico para el siguiente año. El día de ayer, el secretario de Hacienda debió entregar el proyecto de Ley de Ingresos y el Presupuesto Egresos al Congreso Federal, para su análisis y eventual aprobación antes del 15 de noviembre. Sin duda las condiciones macroeconómicas bajo las cuales se confeccionó son mejores con respecto a las prevalecientes en los años anteriores. La economía ha empezado a recuperarse y se prevé una sólida consolidación para el año fiscal 2022.

El contenido y las metas de ese plan económico son muy importantes puesto que las finanzas de la Hacienda estatal dependen de los ingresos que recibe de la Federación. Hay que recordar que entre el 80 y 90% de los ingresos de la entidad provienen de las contribuciones que recibe del Gobierno federal, de acuerdo con el convenio de coordinación fiscal establecido desde principios de los ochenta del siglo pasado. Como ha dicho el futuro Ejecutivo de la entidad, las finanzas de Sonora están quebradas, están en terapia intensiva. En este momento hay entes y organismos descentralizados que no recibieron la ministración correspondiente a la quincena pasada y todo indica que no recibirán la de la próxima semana. Con base en la información difundida por el equipo de transición del Gobierno entrante, los pasivos contingentes estresarán las ya de por sí precarias finanzas locales. El Gobierno saliente solicitó adelantos en las participaciones en meses anteriores para cubrir huecos derivados de una errónea gestión financiera y dejará en completa orfandad al entrante.

En esas condiciones, las dificultades en materia de flujo de ingresos y egresos proyectados para finales de año implicarán la gestión de recursos extraordinarios con la federación; exigirán la aplicación de una política de austeridad y el redimensionamiento del aparato administrativo a fin de generar economías en el corto plazo que permitan paliar los problemas de liquidez que enfrentará la próxima administración. Pero dada la emergencia financiera que se advierte no deberá descartarse la contratación de un crédito que permita dar aire fresco a una tesorería totalmente asfixiada. Veremos cómo se resuelve este complejo entuerto.

Hasta luego

He recibido la invitación por parte del gobernador electo, doctor Alfonso Durazo, a participar en la administración estatal. He aceptado esta responsabilidad que exige dedicación completa. Por ello, será esta la última columna que publique en EL IMPARCIAL. Lo hice ininterrumpidamente durante más de 26 años. Puedo decir que nunca fui censurado por los responsables editoriales del periódico. Nunca los propietarios de la empresa insinuaron qué podía o no escribir, a pesar de que con frecuencia el contenido de mis escritos no correspondía con la línea editorial del periódico. Mi más sincero agradecimiento a José Santiago Healy quien en los primeros años estaba a cargo de la empresa; mi reconocimiento en los años recientes a Juan Fernando. También, a Lourdes Lugo, de quien siempre recibí un trato respetuoso y amable. Muchas gracias a todos.

Alvaro Bracamonte Sierra.

Doctor en Economía.

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