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Retos y prioridades

Para empezar, quizá lo más apremiante es la amenaza del Covid -19 que no se puede desestimar. En México está iniciando una nueva ola de contagios, provocada probablemente por la cepa Ómicron.

Por Ernesto Camou

Este 2022 se presenta complicado. Tenemos en el País algunos retos a los que hay que enfrentar, y al menos una urgencia mayúscula, la pandemia de Covid 19, que sigue amenazando por más que parezca un tanto disminuida. Buena parte de estos desafíos son complejos y de difícil solución, pero son producto del quehacer humano y son modificables.

Para empezar, quizá lo más apremiante es la amenaza del Covid -19 que no se puede desestimar. En México está iniciando una nueva ola de contagios, provocada probablemente por la cepa Ómicron, que resulta más contagiosa que las anteriores; pero se debe destacar que los síntomas parecen más ligeros que las variedades que nos trajeron con el Jesús en la boca el año pasado: La combinación de vacunas y levedad disminuida está logrando, al pareRetos y prioridades cer, que haya un porcentaje mucho menor de hospitalizados, y que sea posible para la mayoría pasar la crisis recluidos y con pocas molestias.

Pero no se debe bajar la guardia, pues hay un segmento de población que continúa en riesgo: Los adultos mayores o los que sufren diabetes, obesidad o hipertensión -que en nuestro País han llegado a ser considerados epidemia- pueden padecer complicaciones graves si se contagian. El problema puede empeorar si muchos contraen el virus y son asintomáticos o lo consideren un resfriado, y vayan por ahí contaminando a otros en mayor peligro. Por eso la sana distancia, el uso de tapabocas y evitar lugares públicos y aglomeraciones siguen siendo medidas necesarias.

Una consecuencia positiva del contagio con esta nueva cepa es que una proporción alta de la población, incluso no vacunada, puede quedar con anticuerpos después de resistir la infección, lo cual nos acerca a la inmunidad de rebaño, lo que no es poca cosa...

Pero la enfermedad tendrá otro tipo de secuelas: Muchas familias perdieron uno o más miembros, en algunos casos falleció el principal proveedor y seguramente se complicará su situación económica. Se va a requerir una atención especial para enfocar esfuerzos y apoyos a aquellas unidades domésticas que tendrán dificultades para sostenerse, seguramente será una proporción mayor que la que se ha considerado normal en nuestro medio.

Esto apunta y subraya otro de los retos: Lograr una mejoría sustancial en la economía de las mayorías. El neoliberalismo generó una fuerte polarización económica, dejó a multitudes excluidas y en la pobreza, y provocó una infame concentración de la riqueza en una minoría privilegiada. El actual gobierno intenta poner soluciones graduales a esta situación con medidas bien orientadas pero que, parece, serán sólo paliativos si no persisten por plazos más largos y no se logra atenuar esa injusta distribución del valor.

Por eso el esfuerzo actual en lograr una mayor recaudación impositiva sin elevar los gravámenes, resulta determinante: El año pasado se incrementó la percepción en unos 300 mil millones de pesos, un aumento de más del 5%, lo que permite dedicar más recursos a obras sociales.

La pensión del Bienestar que otorga cada dos meses 3,100 pesos a los adultos mayores de 65 años, representa un merecido auxilio a millones de mexicanos que trabajaron por salario o en sus hogares por jornales nada remunerativos: Generaban valor, pero recibían migajas. Se proporciona una ayuda, todavía escasa pero alentadora, a la economía familiar. Si a eso se le añade el incremento a los salarios mínimos que se habían ido reduciendo desde 1987 y están ahora en 172 pesos, se puede afirmar que hay una mejoría pequeña pero palpable en una proporción significativa de los mexicanos. Y esos recursos que seguramente se tornan consumo de inmediato, vuelven al mercado y reaniman la economía de regiones y ciudades por todo el ámbito nacional.

Son muchos los retos y más las complicaciones; por lo menos este gobierno intenta plantear soluciones, mientras que algunos de los anteriores apoyaban una economía depredadora. No es poca cosa; esperamos que la dinámica permanezca y fructifique...

Ernesto Camou Healy es doctor en Ciencias Sociales, maestro en Antropología Social y licenciado en Filosofía; investigador del CIAD, A.C. de Hermosillo. Correo: e.camou47@gmail.com

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