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Columnas Desde la Polis

¿Qué tipo de lealtad?

Tras denunciar que funcionarios estaban robando dentro del Indep, su hoy ex titular fue deslegitimado por el Presidente. ¿Actuó de manera leal o desleal al exponer lo que sucedía?

Por Jesús M. Acuña Méndez

Uno de los elementos centrales en cualquier equipo es la lealtad. Si los miembros de una empresa o de un grupo político son desleales a los principios de ese proyecto en común, irremediablemente este se empantanará, resultando en un perjuicio general para el colectivo. En lo anterior, la palabra clave es principios. Pero hay también una “lealtad” que no es a principios, sino a intereses; es la deformada.

LA LEALTAD DE LOS OFICIOSOS Y DEMÁS FAUNA ACHICHINCLESCA

Bajo esta óptica, la lealtad se entiende como una conducta de supra-subordinación frente al jefe en turno donde las actuaciones son con independencia de tener o no un valor, si hay virtud o no, si se delinque o no; lo importante es el vínculo co-dependiente y cómplice.

Bajo la lealtad deformada, la prioridad es congraciarse con el superior, echando por la borda cualquier juicio ético sobre el valor del acto que al subordinado se le ordena ejecutar. Pero no sólo hay ausencia de juicio ético, pues esta dinámica también carece de cualquier análisis lógico-cognitivo del acto. Por lo tanto, el paradigma de la lealtad deformada exige imperativamente una obediencia ciega.

Bajo estas premisas, donde los subordinados no necesitan -perdón, no deben- pensar, ni cuestionar (por lo tanto, impedidos de proponer), ni valorar, ¿qué tipo de personas podrían desempeñar esas funciones? Pues los más brutos, los que jamás podrían emprender con éxito una profesión en la vida privada, los más desvergonzados, etc. De ahí la infinita necesidad por aferrarse a cualquier oportunidad dentro del aparato público, donde se puede sangrar al erario.

Obviamente en todo lo anterior hay -como siempre- niveles: No tienen la misma sofisticación ni preparación académica los achichincles en un ayuntamiento de la sierra de Oaxaca, que aquellos que trabajan para un Secretario de Estado. Sin embargo, los principios generales son idénticos, y ambas clases le están haciendo un profundo daño al País.

En conclusión, estos leales no son otra cosa que mercenarios, pues su devoción se debe primero a su supervivencia (patrimonial), no a causas encaminadas al bien común: Un día serán leales al agua, y cuando ello no les convenga más, será leales al aceite.

LA LEALTAD VIRTUOSA

En este caso, los principales vínculos que unen al equipo, son la devoción y la fidelidad a un set determinado de principios y valores. Claro que existe un vínculo personal de respaldo y apoyo mutuo, entre quienes integran el círculo de colaboración, pero el lazo que conecta a las unidades dentro del todo, es una identidad cohesionada por criterios y normas ideológicas, filosóficas y éticas.

Aquí, un mandamiento inexorable es el de la verdad: Lo peor que puede hacer el subordinado es sumar al autoengaño de su superior, por medio de la adulación y el servilismo. Es en los momentos de mayor crisis, cuando más se precisa de los hombres y mujeres que ponen por delante la necesidad de A) enfrentar la verdad y B) hacerlo con inventiva, con templanza y con esperanza.

Estos círculos que comprometen a unos con otros (lealtad) se basan en principios virtuosos. ¿Y qué tipo de personas se encuentran en este tipo de lealtad? Aquellas que privilegian la autocrítica, que están siempre en búsqueda de la verdad, que saben que hay un límite y que no todo es negociable; que son libres -pero comprometidas- y sobre todo, que jamás traicionarán los principios que unen a los miembros del equipo. Estas características son muy raras en el servicio público; no es coincidencia, por ende, que los grupos con estas cualidades sean rarísimos, y también, sumamente poderosos.

En este contexto, les recomiendo lean aquella larga epístola que un día recibió el Presidente Fox, de aquel secretario particular que le renunció. El mandatario esperaba una lealtad a su persona, pero la renuncia se dio cuando el renunciante percibió una traición a aquellos principios no-negociables.

En el mismo sentido, vale la pena estudiar las más recientes renuncias de los titulares de Hacienda, del IMSS, o de Semarnat. Al exponer tráfico de influencias e inoperancias nocivas… ¿fueron desleales al Presidente o fueron leales a México? ¿Ser leal al País es inequívocamente ser leal al Presidente? Tras denunciar que funcionarios estaban robando dentro del “Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado”, su hoy ex titular fue deslegitimado por el Presidente. ¿Actuó de manera leal o desleal al exponer lo que sucedía?

EN SONORA

La actuación del Poder Judicial ¿es leal al Poder Ejecutivo o leal a la justicia? Las corporaciones de seguridad, anticorrupción y procuración de justicia, ¿son leales a la Gobernadora y los factores reales de poder, o a los principios que legalmente los constituyen? En la realidad -nacional y local- que atestiguamos: ¿Siempre van de la mano la lealtad a los líderes y la lealtad a los principios?

Estamos en tiempos extraordinarios, donde con independencia de las voluntades, la pirotecnia o la manipulación, la realidad hundirá -o elevará- a quienes aspiren mantener o llegar al poder.

Twitter: @AcunaMendez
Correo electrónico: jesus@creamosmexico.org

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