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Columnas Desde la Polis

¿Qué hacer con lo que se tiene?

No me sorprende en lo más mínimo saber que haya acusaciones muy delicadas en contra del ex secretario de la Defensa Nacional e invito, por lo tanto, a que le cerremos la puerta a la ingenuidad.

Por Jesús M. Acuña Méndez

“Se pactó abiertamente con el crimen organizado, en una dinámica que era conocida desde Los Pinos y regenteada con las Fuerzas Armadas”. Eso escribí hace apenas siete días, en mi reflexión semanal en este espacio.

No me sorprende en lo más mínimo saber que haya acusaciones muy delicadas en contra del ex secretario de la Defensa Nacional e invito, por lo tanto, a que le cerremos la puerta a la ingenuidad. La dinámica de interconexión entre las Fuerzas Armadas y el narcotráfico ha existido -desafortunadamente- desde tiempos tan remotos como la “Operación Cóndor” en la era de Echeverría.

El hecho de que no sorprenda la relación de complicidad no significa que este no sea un golpe severo para las instituciones mexicanas, tanto las de la era “prianista” como las de la 4T. Digo esto último, porque si bien la gran mayoría de los mexicanos sabemos que hay un verdadero mugrero institucional, es una cuestión muy diferente ver cómo es que caen personajes que ocuparon un rol fundamental dentro de la responsabilidad formal de proteger a México… Y que hicieron diametralmente opuesto, gracias a nuestra mayor enfermedad: La corrupción.

Son tres las grandes figuras que han caído hasta ahora. Dos estuvieron con Calderón (Medina Mora, como procurador y García Luna, como secretario de seguridad); el tercero -el general Cienfuegos- fue titular de la Sedena con Peña.

Pero hay un dato curioso: Sólo en un caso tuvo algo que ver el Gobierno de México: Ya como ministro de la Suprema Corte (gran obscenidad) a Medina Mora le dieron la salida fácil de irse calladamente… no hubo más consecuencias penales en su contra.

Las detenciones de García Luna y Cienfuegos son producto de la investigación del FBI y la DEA; los nuestros nada tuvieron que ver y quizá por esto es que ambos personajes descansan esta noche en una celda gringa.

Ojo: Ya sería materia de otra reflexión la dinámica de hipocresía del Gobierno estadounidense con el mexicano, en cuestiones antidrogas. Ahí está el caso de Kiki Camarena, que por hurgar de más, incomodó a la propia CIA.

Recuerdo cuando nuestro Presidente, justo tras llegar al poder, nos tomó a todos por sorpresa cuando salió con que siempre no iría en contra de los ex presidentes (“borrón y cuenta nueva”) pues hacerlo “crearía una gran crisis política” en el País. Sigo sin compartir su postura, pero vaya que entiendo su preocupación, pues el grado de putrefacción institucional es muy, muy avanzado.

La detención de Cienfuegos es un ejemplo perfecto. El nivel de poder de un secretario de la Defensa en México es extraordinario… Es alguien que sólo le reporta a una sola persona: Al Presidente. ¿Cómo estarán las cosas en la estructura castrense, si su ex líder es apodado como “El Padrino” por las autoridades de nuestros vecinos de melenas rubias?

No es novedad que generales sean encarcelados por delitos, pero es otro nivel de jugada el que los Estados Unidos (con la carga histórica que representa en su relación con México) investigue, arreste y desbarate al ex líder militar de nuestro País.

Esto nos lleva a una cuestión importante: ¿Qué va a hacer nuestro Presidente, que ha depositado tanto -o todo- en las fuerzas marciales? Hoy se encargan de la seguridad en sectores urbanos y rurales; supervisan la construcción del aeropuerto de Santa Lucía; cuidan y administran puertos y aduanas, etcétera. Incluso se barajea la posibilidad de que sea un militar quien suceda al paisano en la Secretaría de Seguridad Pública.

Es un dilema extraordinariamente complejo, pues el problema no empieza ni concluye con Cienfuegos, sino que es mucho más profundo… Y sacudir ese árbol tendría consecuencias que -con las actuales condiciones- quizá prefiera evitar el oriundo de Tabasco.

Es natural que escuchemos discursos institucionales que “resalten el gran valor y honestidad de nuestras Fuerzas Armadas” (ni modo que digan lo contrario), pero ya en el terreno de la realidad, la conciencia colectiva mexicana está hoy ante un escenario completamente nuevo, y no es uno bonito.

¿Qué hacer en este contexto?

Estamos en un escenario de muy elevada adversidad: La gran mayoría de nuestros cuadros políticos son muy medianos y la ciudadanía está convencida de que no dan el ancho para los retos… Y producto de la fragilidad del Estado de Derecho, la inseguridad ha alcanzado niveles históricos.

Si a eso agregamos la dificultad económica que habremos de enfrentar, sólo veo una alternativa sólida en el horizonte: Que quien sea que aspire a gobernar se arrope de los mejores cuadros de la ciudadanía, para emprender un esfuerzo extraordinario por rescatar y fortalecer las instituciones de procuración y administración de justicia: El Poder Judicial y las fiscalías.

No podemos esperar resultados distintos con la misma gente y las mismas rutas. Si se inicia un proceso de regeneración profunda, donde la gente comience a sentir que hay reglas y que estas se cumplirán, podremos mantener el barco a flote. No queda de otra.

Twitter: @AcunaMendez
Correo electrónico: jesus@creamosmexico.org

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