No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas Criterio

Propineros

Aproximadamente tres y medio millones de mexicanos obtienen sus ingresos por alguna actividad comercial sino de gratificaciones libres e informales que reciben por parte de quienes de ellos obtienen algún servicio.

Por Jesús Canale

Aproximadamente tres y medio millones de mexicanos obtienen sus ingresos no de algún empleo estable o de utilidades por alguna actividad comercial sino de gratificaciones libres e informales que reciben por parte de quienes de ellos obtienen algún servicio: Son los propineros.

Para expresarlo de una manera más sencilla diremos que viven del dinero que la gente decide regalarles como agradecimiento por algún servicio y que, como todo regalo, no es ninguna obligación de quien lo da.

Habrá algunos que en propinas obtienen más ingreso que en ciertos empleos estables y que por esta razón prefieren trabajar informalmente como propineros, otros en cambio, son propineros porque no han encontrado colocación en algún empleo formal.

Esto se entiende cuando nos enteramos que algunos perciben en propinas hasta 400 o más pesos por día trabajado mientras otros no corren con la misma suerte y pueden tener ingresos diarios de 50 ó 70 pesos, pero ninguno de los exclusivamente propineros trabajan bajo contrato alguno ni cuentan con adicionales como ingresos aún en días no trabajados -fines de semana, vacaciones, etcétera.

Tampoco cuentan con aguinaldo, servicio médico, fondos para pensión, utilidades ni alguna otra modalidad de complemento económico. La mayoría de los propineros pertenecen a alguno de estos grupos de servicio: Despachadores en gasolineras, meseros, músicos, empacadores en supermercados, cargadores, maleteros, animadores al aire libre o en medios colectivos de transporte, “cuidacarros”, limpiavidrios, etcétera.  

Al menos así ha ocurrido tradicionalmente y en general pero desde hace algunos años han comenzado a percibirse en México ciertas consideraciones para la suerte de los propineros, como por ejemplo el registro o afiliación a organizaciones para la defensa de sus intereses y más recientemente incluso la posibilidad de que se les considere sujetos de crédito para la vivienda, como anunció hace poco menos de dos meses la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (Canadevi) y que contarán con un seguro de crédito a la vivienda por parte de la Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) y sin más requisito para el otorgamiento del crédito que contar con una cuenta bancaria de ahorros: Esta innovadora gestión resulta de un esfuerzo típico de economía mixta (privada y pública) y que como plan piloto se compromete a 25 mil viviendas el primer año.

Creo que es muy conveniente que esto no sufra retrasos por tortuguismo burocrático pues, de continuar el crecimiento económico nulo o llegar a negativo, con el consiguiente e inevitable freno al desarrollo, la cantidad de mexicanos sin empleo y por lo tanto en busca de modalidades informales -incluyendo el “propinerismo”- aumentará como es de esperarse en un ambiente de casi recesión o de recesión definitiva.

Obviamente lo ideal es que nadie dependiera de la propina para vivir pero ubicar a estos casi cuatro millones de personas en el empleo formal no será ni en el mejor de los escenarios, cuestión de poco tiempo.

Téngase en cuenta, además, que la velocidad con la que las nuevas tecnologías impactan en los puestos de trabajo formal es muy acelerada: La digitalización de muchas operaciones y la multiplicación de muchos procesos por la vía de las aplicaciones (“Apps”) va reduciendo la necesidad del recurso humano cuantitativo pues las gestiones electrónicas resultan, en términos pragmáticos, más eficientes, más productivas, más rápidas y más baratas.

En nuestra opinión, la “cultura digital” en nuestro País debe verdaderamente acelerarse y sin demora; de otra manera el “propinerismo” y otras modalidades de ingreso -desde la mendicidad hasta la delincuencia- crecerán aún más.

Comentarios