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Columnas

¿Por qué se deterioró Hermosillo?

Los datos duros que arroja la encuesta de la organización Hermosillo, ¿cómo vamos? es preocupante y contundente.

Por Luis A. Medina

Los datos duros que arroja la encuesta de la organización Hermosillo, ¿cómo vamos? es preocupante y contundente. Preocupante porque documenta y refleja el deterioro de la capital de Sonora en los últimos 10 años en su calidad de vida y servicios públicos. Salvo el de la basura y transporte público, que salió bien evaluado. Es contundente porque se trata de un estudio sin sesgos, profesional, hecho para visibilizar el estado que guarda nuestra ciudad. Se trata de una encuesta aplicada a mil 600 hermosillenses en visitas domiciliarias. Se realizan 64 preguntas en 16 temas que abarcan desde saber cuáles son para los ciudadanos los principales problemas que les quejan, la evaluación de servicios públicos, gestión ambiental, seguridad, entre otros. Hermosillo, ¿cómo vamos? es una organización ciudadana conformada por empresarios y grupos de la sociedad civil, especialistas, que tiene como objetivo aportar estudios para crear una ciudadanía informada, organizada. Es poner su trabajo al servicio de las autoridades para la toma de decisiones. El único interés es haber creado una herramienta que mida el nivel de vida y servicios en nuestra capital. Conformado por diferentes corrientes de empresarios hace tres años realizan este diagnóstico que se hizo público el año pasado. Encabezados por Arturo Díaz Monge, como presidente y Ernesto Urbina en la dirección, su trabajo ya es referencia en otros municipios de Sonora que quieren emular su actividad. Por lo pronto tenemos para Hermosillo la última encuesta que arroja un diagnóstico preocupante. La principal problemática de la ciudad es la drogadicción y con tendencia a empeorar. El segundo problema es la inseguridad y la violencia. El tercero es el transporte urbano. El cuarto es la corrupción y, el quinto, las calles y pavimentación. Del 1 al 10 el servicio mejor evaluado es la basura, con 7.2. El segundo servicio mejor evaluado es el alumbrado público con 7.1. El tercero es el agua con 7.1, semaforización 6.6, áreas verdes 6.4 y, a lo último, calles y pavimentación con 5.6. La calificación más baja. En cuanto a la gestión ambiental la calidad del agua la calificaron los hermosillenses con 6.3, por la cantidad de árboles 6.2, contaminación del aire 6.0 y la basura en las calles 5.6. Hermosillo es además primer lugar en incidencia delictiva a nivel nacional dentro de las 30 principales ciudades. Los homicidios dolosos se han triplicado en los últimos ocho años. Sumado al primer lugar nacional en conflictos entre ciudadanos y su vida cotidiana que abarca la convivencia entre extraños, vecinos, familiares. En promedio sólo dos de cada 10 hermosillenses confía en sus regidores, presidente municipal y policías. Y sólo uno de cada 10 hermosillenses participa en acciones para el beneficio de su colonia o Municipio. ¿Qué busca Hermosillo, cómo vamos? Pasar de tener calificaciones de 5 a 7 en servicios y calidad de vida a 8 y 9, como en algunas ciudades más avanzadas en el País. Mínimo. Otra crisis: La financiera. Entre el 2010 y 2018 la deuda pública de la capital, según el diagnóstico de esta organización, se triplicó: De 550 millones de pesos en el 2010 a mil 800 millones de pesos en el 2018. Eso nos convierte como la ciudad con mayor gasto de deuda a nivel nacional. Este año se pagarán 480 millones de pesos para la deuda. En resumen: “Somos una ciudadanía que no se involucra en los problemas de Hermosillo, conflictiva y poco participativa. Esto ha permitido tener gobiernos que no han tomado las mejores decisiones. Esto nos ha llevado a una situación de grave crisis financiera y deterioro de la ciudad en servicios públicos, seguridad y la calidad de su vida”, concluye Hermosillo, ¿cómo vamos?. El llamado que hacen es a participar, discutir los problemas de la ciudad. A involucrarnos y crear una agenda común. Es la única salida. Gobierne quien gobierne esta ciudad debe tener ciudadanos organizados, responsables, empresas fuertes que no le afecten los cambios de administraciones. Todo lo contrario: Que san los ejes de la supervisión, debate público. No podemos dejar suelto la función pública a los gobiernos. Del color que sea. El periodismo ha cumplido su parte. Por más que se advirtió, por ejemplo, que la concesión de alumbrado público sería una catástrofe financiera para Hermosillo, la política de la cooptación y negociación ganó. Descaradamente. Apoyados por un Sistema Estatal Anticorrupción que avala cada exceso en los gobiernos. Es necesario que el cambio venga de la sociedad. Urge más sociedad organizada. Felicidades a Hermosillo, ¿cómo vamos?. Hay que tomarle la palabra. 

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