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Columnas Cuestiones y enfoques

Mafia, poder y culpables

El ya tan olvidado señor Carreño, aquel respetado creador del manual de buenos modales que marcó al mundo en los siglos XIX y XX, habría reprobado la acción.

Por Martín Holguín

El ya tan olvidado señor Carreño, aquel respetado creador del manual de buenos modales que marcó al mundo en los siglos XIX y XX, habría reprobado la acción. Te invitan a cenar tamales de chipilín (como si estuvieran tan buenos) y chocolate (con el dedo). Llegas a tu lugar en la mesa donde encuentras una “atenta misiva”, en la que pide que dones lo que sea tu voluntad (entre 20 y 200 millones de pesos) para que el pobrecito del Presidente no pase apuros tratando de colocar los cachitos de la rifa del avión, en la que el premio no es el avión, sino una cantidad en efectivo que representa algo así como el 81% del valor de mercado del tal avión. Esa acción sería reprobada no solamente por Carreño, sino por politólogos como Maquiavelo, Talleyrand, Rosseau o Hobbes, que habrían dicho: Fuchi-caca.

Fue una cena del Presidente con aproximadamente 180 de los empresarios más poderosos del País. Sí, esos personajes llenos de información, inteligentes, estrategas, líderes de sectores, que dan empleo a miles y miles de mexicanos. Debido al perfil de los comensales, francamente fue decepcionante saber que no hubo uno solo que se pusiera de pie y dijera: “Señor Presidente, con todo respeto (la frase ideal para anunciar que se va a decir algo fuerte), no me parece correcta esta colecta (hay que ser propios en el uso del lenguaje). Usted tiene 6 billones de pesos en presupuesto y de ahí debería preocuparse para tener bien cubierto al sector salud. No daré aquí un peso, porque he decidido invertir esos 20 millones (que acabo de darme cuenta que me sobran) en mi (s) empresa (s). No sé si los usaré en bonos de productividad, abrir nuevas fuentes de empleo o simplemente una rifa con premios de un millón que ayuden la economía de 20 de mis empleados. Gracias por el tamal y el chocolate”. Cómo hizo falta la voz de un sonorense en esa cena. 

Sigo sin entender que hombres y mujeres de los más informados del País se hayan prestado a este juego. Difícil comprender que hayan olvidado que hace apenas unas semanas les decían que eran parte de la mafia del poder… a menos que se haya conformado la Mafia del Poder Reoladed. Qué lamentable.

Vivimos una semana en la que el Presidente se quejó porque los feminicidios querían quitarle el “spotlight” a su rifa, lo que ocasionó una serie de protestas que culminaron con “feministas” atacando lugares históricos en la CDMX. Un “reportero” quiso cambiar de tema en una “mañanera”, porque según él (o quien le dio línea) ya se había hablado suficiente de feminicidios. Sí, así como si fuera un problema menor de nuestro México. Y no hablaré de otro que le aseguró que en Sonora los boletos de la rifa del avión se venderían en menos de dos horas. Uy, sí, estamos ávidos de que lleguen, por favor apártenme 17.

La buena noticia fue que atraparon en España a Emilio Lozoya, ese hombre todopoderoso del “peñanietismo”. Ahora falta que hable y que mínimo caigan el mismo Peña Nieto y Luis Videgaray, porque el señor no se mandaba solo.
El “oso” corrió a cargo de Alejandro “Alito” Moreno, el jefe nacional de PRI, que justo el día de Lozoya lanzó una campaña con el slogan: “Échale la Culpa al PRI”. Por supuesto que los mexicanos de mi generación pudimos recordar aquella canción del maestro Ferrusquilla que empezaba con: “Sabes mejor que nadie que me fallaste, que lo que prometiste se te olvidó. Lleno estoy de razones pa’ despreciarte”. El señor quiere que “culpemos” al PRI por el IMSS, el Infonavit, la educación, pero no por Lozoya, Carlos y Raúl (Salinas), Moreira, Echeverría, Jolopo, Peña Nieto, Maestra, Bartlett, el Peje. Ah, no, perdón, los tres últimos no. Esos ya se santificaron.

Esto cambia el panorama político. La próxima semana les platicaré por qué Ernesto Gándara ya no puede dormir tan tranquilo y Alfonso Durazo se cotiza a la alza.
Colofón: Ya como último detalle: ¿Quién es el “genio” que organizó un evento del amor y la amistad en Nogales para la diputada Ana Bernal y no se preocupó por llevar gente? Hizo un ridículo que hasta fue comentado en la prensa nacional. Y Ana Guevara, en la Conade, es blanco de otra campaña. Esto empieza a subir de intensidad. Les platico los detalles el próximo martes.

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