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Columnas Y sin embargo

Lo bueno y lo malo del gobierno de Célida López

En Hermosillo vamos  a tener la posibilidad de reelegir por primera vez en más de un siglo a nuestra alcaldesa. Según la opinión generalizada, Célida López Cárdenas es una buena candidata para la reelección y ha sido uno de los pocos aciertos de la promoción de alcaldes de Morena de 2018.

Por Nicolás Pineda

En Hermosillo vamos  a tener la posibilidad de reelegir por primera vez en más de un siglo a nuestra alcaldesa. Según la opinión generalizada, Célida López Cárdenas es una buena candidata para la reelección y ha sido uno de los pocos aciertos de la promoción de alcaldes de Morena de 2018. De ser así, su reelección puede ser benéfica. Sin embargo, hay que evaluar su gestión para reforzar lo que se ha hecho bien y tratar de evitar lo que no ha funcionado. Aquí le presento un balance.

Lo que ha funcionado

Desde el principio, tuvo un impacto positivo la iniciativa de Célida de escoger a algunos de sus funcionarios por concurso y en base a méritos y habilidades profesionales. Esto le dio más autoridad y una base más sólida a su Gobierno.

En este mismo sentido, uno de los grandes aciertos del Gobierno de Célida fue atraer a su Gobierno a Norberto Barraza como director de Servicios Públicos. Este es el tipo de servidores públicos que, con su liderazgo y profesionalismo, levanta la calidad y funcionamiento de los servicios que presta. No es sólo que la recolección de basura sea confiable. También están los intentos de implantar la separación de basura orgánica e inorgánica que se ha emprendido en varios sectores de la ciudad. Este es un gran avance que ojalá y perdure. Están además los sábados del tilichero para reciclar utensilios domésticos y apoyar a familias vulnerables. No son menos importantes la transparencia con que se manejan estos servicios y la disponibilidad para atender las quejas. Los servicios a su cargo son los que mejor operan en Hermosillo y seguramente han contribuido a elevar la competitividad de la ciudad.

Lo que no debe de repetirse

El área que no le ha funcionado a Célida es el servicio de agua y la gestión del organismo Agua de Hermosillo. En lo que va de su administración lleva tres directores y la situación financiera de este servicio está para llorar. Parece ser que el hecho de que este organismo tenga ingresos propios y maneje contratos de obra opera en su contra y se le vea como botín político.

Primeramente, cuando Célida estaba integrando su equipo apareció un abogado que había trabajado en el Congreso que decía que venía recomendado de arriba y reclamaba el puesto de director de agua. No sabemos si por el cabildeo de miembros de la Junta de Gobierno se logró poner a un perfil técnico, Victoria Olavarrieta, profesora de la escuela de ingeniería de la Unison y experta en hidráulica. Sin embargo, no la dejaron trabajar. La misma Célida y otros influyentes no la dejaron que formara su equipo sino que la rodearon de gente adversa a ella que operaban para hacerla quedar mal. Puede ser que no fuera el mejor perfil, pero tampoco se puede operar sin equipo.

Después, contraviniendo la ley de aguas del Estado, se nombró como director a Nicolás Alfredo Gómez, un profesionista sin experiencia previa en el sector, pero que aparentemente, este sí venía bien recomendado. Su currículum sólo mencionaba que había estudiado en la ULSA y que había sido empresario comercial. Para comenzar, corrió a todo el personal de confianza que tenía menos de doce años y se sustituyó, por supuesto, con más recomendados y gente que ve al servicio como trampolín político. Algunos de ellos llegaron pidiendo aumento de sueldo. Para colmo, a pesar de que el servicio está financieramente quebrado y demanda constantemente inversiones, la alcaldesa y el director, también contraviniendo la ley, decidieron no incrementar la tarifa de agua con la inflación en diciembre del 2019. Para colmo, con la pandemia, se decidió dejar de cobrar el servicio un mes. Estaban haciendo caravanas con dinero ajeno; el dinero es de los hermosillenses. Suena muy bien en términos populistas, pero lo malo es que estas medidas se pagan muy caras con deficiencias y mala calidad del servicio. Así, aunque los directivos luego consigan otros buenos puestos, van a dejar el organismo y el servicio de agua muy debilitado y a la ciudad más vulnerable en su recurso más crítico. Da pena que después de tantas crisis, luchas e inversiones costosas, Agua de Hermosillo sea calificado por Fitch Ratings como BBB+ (que significa que pasa de panzazo como sujeto de crédito) cuando los organismos de Baja California, Chihuahua y Monterrey sean calificados con AA y con AAA. ¡Así cómo pues!

Nicolás Pineda

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