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Columnas VÍA LIBRE

La futura economía de Sonora

El Gobernador electo anunció una serie de proyectos de inversión que pueden generar un cambio radical en la dinámica económica de la entidad

Por Alvaro Bracamonte Sierra

El Gobernador electo anunció una serie de proyectos de inversión que pueden generar un cambio radical en la dinámica económica de la entidad. Uno de ellos merece especial atención: La planta solar que, con participación estatal y federal, se construirá en el desierto sonorense, específicamente en las inmediaciones de Puerto Peñasco. Este proyecto conlleva varios atributos que vale la pena comentar.

En primer lugar, desecha la idea de que el Gobierno de la 4T carece de una visión ambientalista en materia energética. Las organizaciones ecologistas han lamentado con frecuencia que López Obrador haya sacrificado la generación de energías mediante métodos más amigables con la naturaleza; han dicho que ha privilegiado alternativas depredadoras como el uso intensivo del carbón, petróleo y demás combustibles fósiles que en general no son renovales y contribuyen significativamente al calentamiento global.

La planta solar despejaría, por una parte, esa equivocada percepción y, por otra, encaminaría a la entidad a convertirse en pionera en la producción de energías limpias. Se trata de una inversión que rebasa los mil 600 millones de dólares. La idea es instalar paneles fotovoltaicos que aprovechen un recurso tan abundante en Sonora: El Sol. Se dice que será la planta más grande de Latinoamérica, cuya generación de energía podría satisfacer una proporción interesante de la demanda de los hogares y empresas establecidas en la península bajacaliforniana, que por su situación geográfica, aislada del resto del País, tiene que importar electricidad de Estados Unidos. En una situación extrema, ese abasto podría interrumpirse si por alguna razón el país vecino determinara suspender el suministro.

Se trata de un escenario extremo, aunque no improbable. De hecho, ya se vivió hace meses una problemática comparable cuando, a propósito de las intensas precipitaciones que se registraron en Texas, fueron afectados varios de los gasoductos que operan en esa región. Algunos de ellos están conectados a líneas instaladas en México ya que somos de los principales clientes de esa próspera industria texana; pues bien, la escasa disponibilidad de gas obligó al Gobierno norteamericano a cancelar el suministro a nuestro País, lo que afectó por un tiempo prolongado a los hogares mexicanos y a firmas instaladas en territorio nacional.

Así que, en el caso que nos ocupa, no es descabellado pensar que algo parecido podría ocurrir en la costa Oeste de Estados Unidos, esto es, que se presentara algún fenómeno natural que pusiera en riesgo el abastecimiento de electricidad a Baja California y Baja California Sur. La mejor manera de evitar ese escenario es producir energía en México y la planta solar vendría a cubrir ese objetivo dotando a esta región del País de la indispensable soberanía energética que eventualmente sería un factor determinante del desarrollo futuro, uno que no dependa de variables que escapen al control de las autoridades locales.

La planta no sólo abastecería de electricidad a la península, sino que vendría acompañada de un conjunto de acciones complementarias orientadas a reducir el precio de la electricidad consumida por los sonorenses. En el mismo sentido, abriría la posibilidad de iniciar un aprovechamiento paulatino del Sol para satisfacer otras necesidades o impulsar otros proyectos, como el uso de calentadores solares que propuso una candidata en la pasada contienda electoral.

Se puede vaticinar que la referida planta solar y las acciones asociadas a ese gran proyecto tendrán un impacto significativo en la economía sonorense. Aunque es prematuro dimensionarlo, se considera que tendrá la trascendencia que en su momento tuvo la instalación de la planta Ford en Hermosillo, a mediados de la década de los 80 del siglo pasado, que cambió de raíz la naturaleza económica de la entidad. De ese tamaño es de lo que aquí estamos hablando. Por su efecto transformador habrá que estar pendientes de esa inversión y de otras que seguramente se anunciarán en los siguientes meses. Ni duda cabe que la economía regional está por abrir nuevas avenidas que le darán un rostro distinto al que ahora presenta.

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