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Gobiernos locales: Baches y problemas financieros

Una parte de los problemas hacendarios municipales se origina también en el desigual tratamiento que el Estado da a la asignación de los recursos federalizados.

Dijo el Presidente en la mañanera de ayer que los municipios y las entidades sufren de una terrible escasez de recursos. Hay casos extremos donde no tienen ni para pagar la nómina, menos para pensar en el buen funcionamiento de la ciudad y no se diga en embellecerla. El comentario del mandatario vino a propósito de una pregunta que hiciera la corresponsal del Grupo Healy, quien lo interrogó acerca de si la Federación ayudará a Hermosillo a solventar los problemas ocasionados por los incontables baches que hoy estrangulan la movilidad urbana.

Hermosillo experimenta fuertes dificultades financieras que impiden la restauración de la capa asfáltica dañada por las lluvias de verano y las tormentas invernales recientes. Todos los hermosillenses nos quejamos de los baches y de la lentitud con que las autoridades arreglan las áreas afectadas; sabemos que el problema no es nuevo, pero se agudiza con las lluvias, especialmente si son copiosas.

Aun cuando no representan un problema grave en los meses de sequía, los hoyos y el deterioro del pavimento ahí están; una explicación, no la única, de su casi perpetua presencia son las eternas fugas en la red de distribución de agua. Quienes han estudiado este asunto saben muy bien que constituyen un porcentaje altísimo de la oferta de agua de la capital y por tanto generan un cuantioso pasivo financiero al organismo operador. A esas mermas habría que sumar los costos por reparaciones de las fugas, que frecuentemente son mal hechas, lo que exige volver sobre ella dos o tres veces más. Esto presiona la tesorería municipal, que es obligada a subsidiar con crecientes recursos la operación del organismo.

Naturalmente, dichas reasignaciones afectan el funcionamiento de otras áreas del Municipio, que son objeto de recorte presupuestal. Las autoridades, para no afectar la prestación de los servicios que por ley deben ofrecer, optan por endeudarse comprometiendo los ingresos futuros e indirectamente la calidad de los servicios tales como el mantenimiento de las vías de comunicación urbana.

Los apuros financieros de los municipios pueden explicarse por varias razones: 1.- Los municipios gastan mal. Por ejemplo, el costo del contrato colectivo de los trabajadores sindicalizados del Ayuntamiento de Hermosillo es desproporcionado; 2.- Se gasta mucho y discrecionalmente en publicidad, de ahí que procediera un replanteamiento radical del gasto. Si suponemos que esa partida se comporta igual que el gasto a nivel estatal, deberíamos preocuparnos pues ahí hay mucha tela de dónde cortar para ahorrar recursos que pudieran aplicarse a programas realmente sustanciales. Un estudio elaborado por Fundar señala que en 2015 el Gobierno estatal gastó en difusión alrededor de 500 millones, siendo que inicialmente el monto aprobado era de sólo 125 millones.

Las limitaciones financieras de Hermosillo pudieron evitarse si el sobrendeudamiento no se hubiera pactado con cargo a las participaciones federales que han sido puestas en garantía. La capital del Estado registra actualmente una deuda de alrededor de tres mil millones de pesos; es uno de los municipios más endeudados del País, lo que implica que una parte significativa del presupuesto se utilice para el pago del servicio de la deuda.

Una parte de los problemas hacendarios municipales se origina también en el desigual tratamiento que el Estado da a la asignación de los recursos federalizados. Sonora es la única entidad de la República que no cuenta con una ley de coordinación fiscal. Debería trabajarse esa pieza normativa a fin de establecer con precisión y justicia los montos que el Gobierno estatal debe repartir a los municipios; además del incremento en la bolsa a distribuir se requiere ajustar los coeficientes y factores de reparto que hoy se le aplican a los ayuntamientos más poblados. Es el caso de Hermosillo. Si esto se resolviera mejorarían las finanzas municipales y habría dinero disponible para dar mantenimiento eficaz a las maltrechas calles y avenidas de la capital sonorense.

Alvaro Bracamonte Sierra. Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.

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