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Columnas Vía libre

El mejor plan anticrisis

Dadas las características biológicas del Covid-19, si somos contagiados no moriremos; su letalidad es menor que la de pandemias como la adicción a ciertos opiáceos...

Indudablemente la mejor estrategia para poder darle vuelta a la vaticinada hecatombe económica, es bajarle tres o cuatro rayitas a la incertidumbre, al miedo que hoy cabalga por todo el globo terráqueo. Dadas las características biológicas del Covid-19, si somos contagiados no moriremos; su letalidad es menor que la de pandemias como la adicción a ciertos opiáceos, al alcohol, o a la violencia que azota al País. El miedo puede traernos muchos problemas y hasta la misma muerte que se busca evitar con los programas tan radicales de aislamiento social. Hay que bajarle pues a la estridencia porque en una de esas puede salir más caro el caldo que las albóndigas.

La prensa y especialmente las redes sociales, con sus excepciones desde luego, se han dedicado a meter miedo a la población y lo han conseguido. Ayer saludé, vía telefónica, a una familiar “adulta mayor” y no bien iniciábamos la conversación cuando me lanzó el reproche por no estar estrictamente confinado en casa; casi me ordenó que no saliera, ni siquiera a ver el sol de la mañana, como era su caso.

Estas actitudes están dando al traste con la vida cotidiana. Una cotidianidad que se expresa en repetir el inacabable proceso de producir y consumir. Todos vamos al mercado a comprar o a vender; si esta interacción se interrumpe eventualmente provoca el colapso del sistema económico. Bajo esta premisa, no es aconsejable propagar el pánico entre la ciudadanía pues este sentimiento es dinamita pura para el desarrollo del mercado. Si se para la economía probablemente no moriremos infectados, pero sí de hambre, como señaló el dueño de TV Azteca.

Justamente ese es el dilema que actualmente acapara la conversación política y pública ¿Hasta qué grado frenar la economía para mitigar los efectos de la pandemia? ¿cuál es el punto preciso que permitirá achatar la curva de contagio y seguir manteniendo en operación la mayor parte de los sectores productivos? Los detractores del Gobierno federal se han cebado en la crítica sobre la supuesta lentitud para tomar medidas preventivas más agresivas, que a juicio de los especialistas se estiman innecesarias considerando la fase de la epidemia. A quienes así piensan seguramente los anima más el frío e inhumano cálculo político y menos una genuina preocupación sobre los potenciales estragos del virus. En contraparte, el Gobierno federal ha procurado mantener la calma e indicar que hasta que se avise lo contrario las actividades cotidianas deberían continuar, por supuesto con los cuidados recomendados de lavarse continuamente las manos, evitar aglomeraciones y cumplir con el distanciamiento social.

La ansiedad o las ganas de protagonizar quién sabe qué hazaña patriotera, indujo a muchos gobiernos regionales y locales a actuar aparentemente con responsabilidad, a pesar de que los datos duros sobre la pandemia dicen otra cosa. Aquí en Sonora, por ejemplo, la Gobernadora y luego la presidenta municipal de Hermosillo, tuvieron la “genial” idea de paralizar la economía estatal y municipal cuando aún no era preciso. Después, a varios alcaldes del río y la sierra de Sonora se les ocurre declarar el toque de queda, bajo el argumento de que con esa medida se evitaría el contagio del Covid; a saber en qué mundo viven o cuál es la mano que meció la cuna para que se atrevieran a suscribir tal barbaridad.

Cuando en el horizonte lo que se atisba es un ominoso panorama económico, lo prudente es promover la serenidad y evitar que cunda el miedo para que la vida cotidiana se desarrolle con relativa normalidad; con las debidas restricciones, claro, pero evitando incurrir en el extremo que propiciarían el derrumbe de la economía nacional.

Frente a la creciente problemática económica y sanitaria, el Presidente de México deberá continuar con su agenda y fomentar que la inversión y la generación de empleos no se detengan; lo contrario es condenarnos a morir de nada.

AMLO en Sonora

Que su octava visita a Sonora sea para afianzar el desarrollo de la economía local y bajarle unas cuantas rayitas al miedo.

Alvaro Bracamonte Sierra. Doctor en Economía. Profesor-Investigador de El Colegio de Sonora.

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