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El enemigo es hermoso

Mucha gente habla sobre la felicidad, pero lo interesante del tema es que ya no sólo se puede filosofar sobre el tema.

Por Octavio Ballesteros

Mucha gente habla sobre la felicidad, pero lo interesante del tema es que ya no sólo se puede filosofar sobre el tema, sino que ya hay toda una ciencia sobre la misma que te puede dar las herramientas para que te aproximes a ella.

Lo anterior es la principal conclusión de una conferencia de Tal Ben-Shahar, profesor de sicología en Harvard, y catedrático de la materia “Cómo ser feliz”, la clase que es la primera en estar llena de alumnos inscritos en dicha universidad.

Cuáles son las herramientas

La primera de ellas se refiere es la calidad de relaciones íntimas que manejas, y no se refiere únicamente a las románticas, sino también a las familiares, a las amistades, y a las profesionales.

Aquí es donde hace hincapié en la bondad y en el peligro de las redes sociales. Ejemplos positivos: Gracias a mundo digital recientemente pudo hacer contacto con un amigo de la infancia que tenía años no saber él; y el otro sería que su hermana, gracias al Internet, conoce al que hoy es su marido.

Desafortunadamente las redes sociales crean muchas relaciones virtuales, pero no se pueden catalogar como reales. Está plenamente comprobado, a mayor cantidad de tiempo invertido en la red, mayor soledad siente el individuo, y esto conlleva a la tristeza, para después caer en situaciones más graves como la depresión.

Nos llama la atención el ejemplo que pone: Si sales a caminar, si haces ejercicio, es una manera de establecer una relación “real” contigo mismo, y por lo tanto contribuye a tu felicidad.

La otra
Otra herramienta muy útil que contribuye a la plenitud del individuo es el de dar gracias, manifestar gratitud. Y en este sentido hay una palabra que al doctor Ben-Shahar le gusta mucho: Apreciar.

Esta palabra connota dos acciones, la primera de ellas es agradecer, y la otra es la de dar valor. Cuando uno aprecia al cónyuge, a los hijos, al trabajo, a la vida misma, le das entonces un mayor valor, y por lo tanto los agradeces más. Se puede afirmar que una persona que aprecia no ignora los problemas, pero tampoco ignora lo que tiene.

En este sentido también Ben-Shahar agrega algo muy importante: El enemigo hermoso. Se refiere a que en toda relación duradera como lo puede ser el matrimonio o una buena amistad, los conflictos serán algo que ayude a mejorar la calidad de la relación.

Un buen cónyuge, así como un buen amigo, te dice lo que debe decirte no lo que quieras escuchar. Y éste tipo de relaciones auténticas son las que nos permiten crecer como individuos. Es a lo que el filósofo Ralph Waldo Emerson llamaba enemigos hermosos: Son los que nos ayudan a mejorar como personas; incluso a nivel conyugal decía un experto que se convierten los conflictos es una máquina de crecimiento para el matrimonio.

Así que ya sabe, estimado lector, la próxima vez que esté en desacuerdo con el cónyuge, con el hijo, con el socio, con el jefe, véalo como un enemigo hermoso, y eso lo acercará a la felicidad, o cuando menos le permitirá derramar menos bilis, y eso ese excelente para el físico, se mantendrá más sano. Nos queda muy claro esto último, es mucho más fácil decirlo que practicarlo.

¡Feliz domingo!, a propósito del tema de hoy.

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