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Columnas Cuestiones y enfoques

El Infor-Mito

Desde Palacio Nacional hoy nos enteraremos que somos inmensamente felices, aunque haya decenas de miles de familias en duelo por todos el País. Estamos en camino a convertirnos en Suecia.

Por Martín Holguín

Desde Palacio Nacional todo se ve maravilloso, sensacional, el PIB ya no debe existir, hay que sustituirlo por el índice de bienestar y felicidad. Ese va a ser el centro de lo que podríamos llamar el Infor-Mito: En el renglón de logros será bastante pequeñito, tendrá muy poco de Informe real y mucho de Mito.

Vamos al recuento…

1.- La pandemia ha estado “domada” desde principios de abril, según el Presidente y Hugo López Gatell. El manejo ha sido terrible, desde los “detentes”, la “fuerza moral” y la enfermiza negación a usar el cubrebocas. Estamos en agosto, a seis meses de que se dio el primer caso oficial de contagio en nuestro País. Justo en este mes pintan el País de amarillo, según su bizarro semáforo, pero resulta que agosto ha sido el peor mes en cuanto a contagios y muertes.

¿Con qué argumentos abrieron el País? Es simple, el Señor de Palacio necesita justificar su salida al balcón para dar el Grito. Hasta la noche de ayer habían transcurrido 185 días desde el inicio de la pandemia (28 de febrero el primer caso). Los infectados oficiales ascendían a 599 mil 560.

Resulta obvio que hubo una orden lacerante desde las alturas para que a don Hugo López Gatell no se le ocurriera decir que superábamos los 600 mil justo antes del InforMito. Desde aquel día del primer contagio traemos un promedio de 3,240 diarios; 135 por hora.

Nos hemos contagiado a un ritmo de 2.3 mexicanos cada segundo en estos seis meses. ¿Los muertos? Otra historia trágica: 64 mil 414 de manera oficial (“no se te ocurra confesar más de 65 mil”, deben haberle dicho a don Hugo), lo que da 348 por día ó 15 por hora… ¡ha muerto un mexicano cada CUATRO minutos! Un escenario catastrófico por donde se le observe.

2.- La economía está en crisis extrema. Los expertos más optimistas predicen una recuperación en no menos de cuatro años. El secretario de Hacienda habla de un 2021 y 22 en crisis y que ya no hay “guardaditos”.

El PIB sigue en picada trimestre tras trimestre, sin estrategia de recuperación desde la Presidencia, pero el primer mandatario insiste en que vamos tan bien que está pensando en patentar el modelo mexicano para después venderlo a otros países (lo dijo en serio).

Esta crisis ya venía desde antes de la pandemia, pero se ha agudizado por la falta de decisiones inteligentes y a tiempo.

3.- ¿Y la inseguridad? No baja el número de ejecuciones violentas y hasta el Ejército está en problemas por el exceso de fuerza en Nuevo Laredo. El Presidente tratará de convencernos de que ha sido un “buen año” (es su mundo de caramelo), seguramente se olvidará de la vergüenza de Culiacán el pasado 17 de octubre o la masacre a la familia LeBarón.

En Guaymas se hace viral un audio del jefe policiaco dando órdenes de una ejecución a un subalterno. Pareciera que allá “en las alturas” (Durazo decidió poner militares al frente en cinco municipios, incluyendo Guaymas) nadie se ha enterado. Hoy nos dirán lo fabulosa que fue la captura del “Marro”.

4.- El tema de la corrupción merece un capítulo especial. Emilio Lozoya, mejor conocido como “Emilio N” ha sido un fiasco, las filtraciones han dominado la escena y el Presidente las ha usado con fines electoreros. De la “balconeada” a su hermano no va a decir ni Pío. Ah, pero ya traen todo caminando para pedir un juicio sin acusaciones contra ex presidentes. Esto de la corrupción es otro espectáculo patético.

Desde Palacio Nacional hoy nos enteraremos que somos inmensamente felices, aunque haya decenas de miles de familias en duelo por todos el País. Estamos en camino a convertirnos en Suecia y no tendremos nada de qué preocuparnos. El caos de la Cámara de Diputados será algo sin mayor trascendencia aunque no puedan poner Presidente para el tercer año. Y hasta podemos ganarnos un avión, aunque el premio no sea un avión.

Nuestra realidad indica que tenemos una economía sin rumbo; la pandemia es letal, pero el País ya fue abierto; los delincuentes aparecen como dueños de todo y la corrupción ahora tiene la pequeña diferencia de que los actuales “roban poquito”… fuera de esos “detallitos” todo está perfecto.

AMLO me recuerda a aquel optimista que venía cayendo desde el piso 47 y, mientras pasaba a toda velocidad por el 21, decía: “Hasta ahorita no ha pasado nada”.

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