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Columnas

El Fobaproa toca a la puerta

Ante el coronavirus, la salud de las personas es primero, pero debe cuidarse simultáneamente a la planta productiva del País...

Ante el coronavirus, la salud de las personas es primero, pero debe cuidarse simultáneamente a la planta productiva del País para que todos los mexicanos podamos seguir teniendo sustento económico y la esperanza de una mayor calidad de vida.

Después del “error de diciembre” de 1994, se produjo en México una crisis financiera que amenazaba con desaparecer al sistema bancario, a las empresas y a las familias endeudadas; la solución fue poner en práctica el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) creado en 1990. 

En 1995 las tasas de interés en el País se dispararon y provocaron en automático el sobreendeudamiento de personas morales y físicas; en esta cruda realidad la ausencia de pagos a los bancos no se hizo esperar.

En ese complicado entorno el Gobierno federal puso en acción al Fobaproa para evitar la quiebra bancaria que habría hecho imposible el acceso a créditos. También, para salvar los depósitos del público ahorrador y asegurar la supervivencia del aparato productivo nacional.

El Fobaproa absorbió las deudas de empresas y familias que fueron contraídas con bancos, capitalizó el sistema financiero y garantizó el dinero de los ahorradores.

En su momento los pasivos del Fobaproa ascendieron a 552 mil millones de pesos por concepto de cartera vencida que a su vez canjeó por pagarés con Banxico.

Para septiembre de 1999 el costo del rescate económico federal equivalía a 873 mil millones de pesos.

Gracias al Fobaproa se evitó el pánico social y empresarial que hubiera desembocado en incumplimiento de pagos y en una monstruosa fuga de capitales.

Ahora, con el impacto del coronavirus en momentos de debilidad económica, urge que el presidente López Obrador anuncie y formalice apoyos monetarios para el sector productivo (que ha parado actividades) y para las familias tal y como lo acaba de hacer su homologo estadounidense Donald Trump.

El magnate, con el apoyo de los legisladores tanto republicanos como demócratas, firmó el pasado viernes un histórico plan de rescate de dos billones de dólares (cantidad equivalente a casi dos veces el valor del PIB mexicano) buscando amortiguar el golpe del Covid-19 en la economía más grande del mundo.

El plan del mandatario estadounidense busca apoyar a las empresas, acelerar la entrega de recursos a proveedores de atención médica y ayudar a las familias durante la pandemia.

En estos momentos de gran confusión por la emergencia sanitaria, bien haría AMLO en poner en práctica un esquema como el del Fobaproa, de lo contrario, el País se le irá irremediablemente de las manos, la pobreza se disparará y la inseguridad estallará.

VA PARA LARGO

La permanencia del coronavirus en México va para largo. En un principio se decía que duraría hasta el 19 de abril, pero las tendencias indican que podría extenderse hasta julio o agosto próximos.

Modelos matemáticos indican que la pandemia en México reportaría picos (puntos más altos de casos confirmados) en los meses de mayo o junio.

Por lo pronto, en México apenas se han rebasado los mil casos y las expectativas para esta semana apuntan que el viernes (3 de abril) la cantidad acechará los 2 mil.

La curva de contagio (tal y como ha sucedido en otros países) seguirá siendo exponencial a menos que las medidas de mitigación sean verdaderamente efectivas en México. De ser así, la curva se aplanará, pero la pandemia seguirá entre nosotros por lo menos tres meses más.

Es de todos sabido que el desempeño económico de México en los últimos meses anda por la calle de la amargura. En el 2019 decrecimos 0.1% y para el primer trimestre de este año el freno sigue puesto por parte del Gobierno federal y en las últimas semanas, se han sumado factores externos adversos como la pandemia y el pleito petrolero Arabia-Rusia.

En el mes de abril que comienza mañana, se profundizará la problemática económica y, por lo que se alcanza a ver, el segundo trimestre será histórico ya que reportará una espectacular caída. Por tanto, este 2020 el PIB mexicano pinta para achicarse más que en 1995 cuando la caída fue del 6.29% con la salvedad de que un año después el presidente Zedillo y el Fobaproa revivieron con fuerza a la economía nacional al hacerla crecer 6.77%.

AMLO tiene ahora las cosas desacomodadas, pero las puede empezar a acomodar si se aplica contra la pandemia y favorece de una vez por todas la inversión privada para disipar la recesión que amenaza con convertirse en depresión.

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