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Columnas

Dos años de AMLO

Si fueran justos deberían reconocer que el comportamiento de la economía va bien, considerando que experimentamos la peor contracción desde la Gran Depresión del 29-32.

Por Alvaro Bracamonte Sierra

El martes 1 de diciembre asistí a un foro de análisis sobre el primer tercio de la presidencia de López Obrador. El formato consistió en escuchar su mensaje y posteriormente intercambiar opiniones entre los panelistas. Mi participación estuvo centrada en el tema económico y la desarrollé luego de leer y escuchar a diversos analistas especializados en la materia. Comparto en este espacio una síntesis de lo expuesto en el evento referido.

La comentocracia financiera, habitualmente poco amistosa con AMLO y su 4T, tortura los números e indicadores económicos buscando documentar sus previsiones de hace dos o más años: El desastre económico. Les apura, les urge decir “se los dije”. Pero sucede que los números no les dan mucho de dónde cortar, no les cuadran para hacer leña del supuesto árbol caído. Si fueran justos deberían reconocer que el comportamiento de la economía va bien, considerando que experimentamos la peor contracción desde la Gran Depresión del 29-32. La economía mundial retrocederá 4.5% (OCDE, 2020); varios países europeos registrarán desplomes por encima de los dos dígitos (España y Gran Bretaña, entre otros); algunos latinoamericanos tendrán problemas similares, sobre todo Argentina, cuyo PIB bajará más del 12%. La OCDE calcula que la economía de México bajará poco más de 9%. De hecho, el pronóstico oficial es que la actividad registre una baja de 8 a 8.5%. En síntesis, la economía mexicana, como la del resto del mundo, se achicará significativamente a consecuencia de la pandemia. Prácticamente nadie escapará de este escenario adverso.

Sólo ese dato ha servido a los analistas económicos para confirmar, según ellos, el pésimo manejo de la economía. Se les olvida que ese indicador es uno de los muchos que permiten diagnosticar la salud económica de un país. Se les olvida la evolución del tipo de cambio, el comportamiento de la inflación, la tasa de interés, el déficit fiscal, el desempeño del comercio exterior, la exitosa negociación del T-MEC, el arribo de inversión extranjera, el índice de precios y cotizaciones de la bolsa mexicana de valores; esos indicadores no los ven. Y no lo hacen porque, de ser así, se verían forzados a admitir que la economía goza de buena salud tomando en cuenta el complejo contexto global y regional que se enfrenta.

Quienes desaprueban a AMLO repiten hasta el cansancio que la 4T genera desconfianza entre los empresarios; insisten en que ésta nació luego de la cancelación del Naicm. No les parece digno de mención que en noviembre los particulares y el Gobierno hayan anunciado inversiones multimillonarias por más de 500 mil millones de pesos (2.3% del PIB). Se le olvida que, en medio de la pandemia, la reactivación de la economía nacional consiguió, en el tercer semestre, ubicarse entre las más dinámicas del mundo, con la salvedad de que lo consiguió sin endeudarse, como sí lo hicieron la mayor parte de los países. Se les olvida que Fitch y otras casas calificadoras del grado de inversión han dado el beneficio de la duda a la política económica instrumentada por el actual Gobierno. No dan crédito a que los propios inversionistas nacionales admiten que tuvo razón el Gobierno al no endeudarse y dedicar todas sus energías y recursos al apoyo de los de más necesitados y desamparados.

Se le olvida que, en consenso con los patrones, se acordó, por primera vez en décadas, un incremento al salario mínimo muy por encima de la inflación, iniciándose de esa manera un proceso de recuperación del poder adquisitivo del ingreso de los trabajadores.

Se les olvida que, en medio de la crisis, la recaudación tributaria ha crecido y que los deudores históricos empiezan a negociar esquemas de pago de sus impuestos. No les merece ningún comentario que esos recursos, más los obtenidos a través de la estrategia de austeridad republicana, se aplican en grandes proyectos de infraestructura que seguramente detonarán el desarrollo y el crecimiento económico del Sur de México.

Seguiremos con el tema en la próxima colaboración.

CV: Álvaro Bracamonte Sierra. Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.

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