Columnas La ventaja de ser humilde

Desde la Polis

Hace algunas semanas, escribí un par de líneas sobre el efecto Dunning-Krueger, que la sicología básicamente describe como el momento en el que el sujeto (ignorante e incapaz), está convencido de que es más apto, inteligente y preparado que personas con habilidades superiores.

Hace algunas semanas, escribí un par de líneas sobre el efecto Dunning-Krueger, que la sicología básicamente describe como el momento en el que el sujeto (ignorante e incapaz), está convencido de que es más apto, inteligente y preparado que personas con habilidades superiores. En conclusión, quienes padecen esta condición tienen una visión distorsionada de la realidad. En el mundo científico o en el de la alta competitividad profesional, prácticamente no tienen cabida sujetos así… pues sus capacidades sencillamente se estrellan contra el gigantesco muro de la verdad: No tienes el nivel, no tienes un lugar en estas ligas. Pero por otro lado -y esto nos debe preocupar seriamente- donde sí pululan personas así, es en la política y muchísimas veces llegan a ocupar puestos donde sus decisiones afectan la vida de muchísimas personas.

 A principios de este año, y ante la larga inercia de problemas que ha venido arrastrando Hermosillo, decidí convocar a todos los alcaldes del siglo XXI, pues mucho podría aprenderse de su experiencia: De lo que hicieron bien y de donde fracasaron. Platiqué la idea con el rector del Colegio de Sonora, el doctor Juan Poom, y comenzamos a trabajar en lo que a la postre se convirtió en un foro inédito para la historia de nuestra ciudad. Si algo así no se había realizado antes, no es porque a nadie se le hubiera ocurrido, sino porque quizá los planteamientos no estaban en el lugar correcto. Nuestro evento no fue de politiquería o de pre-campaña, sino un momento en el cual los ex alcaldes(a) hicieron una retrospectiva honesta para que no se cayera-hoy o mañana- en los mismos errores que cometieron ellos. Y lo más importante: Que el público presente pudiera tomar el micrófono y decirle a quienes dirigieron Hermosillo desde el año 2000, lo que quisieran… siempre bajo los códigos del respeto elemental.

Después del imprevisible y arrollador efecto AMLO, resultaron electas verdaderas joyas para alcaldías y diputaciones. Siempre hay honrosas excepciones, pero al momento de leer esto, esas personas deberían saber si hablo de ellas o no… y si no lo saben (Dunning-Krueger), su entorno definitivamente sí. Ojo, esto no sucede sólo con Morena, sino que es algo que hemos vivido con el Prian, cada tres o seis años; es un fenómeno “normal”. La diferencia es que esta nueva marca prometió ser “distinta a las demás” y hasta ahora no se ha visto esa tan anunciada diferencia. Después de la elección y de la reconfiguración del mapa político sonorense, dominando el Congreso local y la gran mayoría de alcaldías (y ni qué decir de la nueva figura de los super delegados, que serían los administradores de los recursos federales), uno hubiera creído que el prianismo local (incluido el Gobierno del Estado) hubiera quedado políticamente pulverizado, desactivado. La realidad es que la experiencia, colmillo y poder (aunque abollado) de los liderazgos informales que asisten a nuestra Gobernadora, han neutralizado en unos casos, y cooptado en otros, a sus contrapartes más vulnerables (por inexperiencia o ambición) de la 4T. En un análisis frío, podríamos concluir que así es la política: No importa cuánto aparente músculo tengas, sino qué sepas hacer con él.

En este contexto de quienes tienen capacidades, aptitudes, vagancia… y quienes carecen de ellas, regresemos al asunto del evento con ex alcaldes. Entre el público estuvieron académicos, empresarios, profesionistas, jóvenes universitarios, políticos en activo y en la banca… pero sólo vi a dos miembros de la fuerza política que teóricamente más poder debería tener en Sonora: Al presidente estatal del partido y a un diputado local. En medios de comunicación y en redes sociales, la opinión ha sido unánime: El evento “Creamos Ciudad” fue un éxito rotundo. No obstante, me hubiera gustado ver a esa gente que (gracias a AMLO y a nadie más, pues es importante no confundirse) ganó una alcaldía, una delegación o una diputación. El estado actual del juego político en Sonora, el cómo un adversario que parecía estar herido de muerte, los mantiene a raya, es prueba inequívoca de que tienen muchísimo por aprender. Se han filtrado audios por aquí, opiniones por allá, de que la falta de oficio se ha tratado de ocultar con falta de humildad. Hago votos porque sean sólo habladurías, que se sepa corregir el rumbo y ordenar a la tropa, pues una coyuntura política como la presente, nunca la volverán a ver en sus vidas. La gran ventaja de la humildad es que permite aprender, incluso en carne ajena y ello únicamente puede fortalecer a las personas. Hacer esto, obligaría al statu quo estatal a tener que elevar la calidad de su juego político, con tal de sobrevivir… y toda esta gran dinámica, esta competencia, podría beneficiar a los más necesitados: Nosotros, los ciudadanos.

Jesús Manuel Acuña Méndez

@AcunaMendez

El autor es presidente fundador de Creamos México A.C. y especialista en políticas públicas por la Universidad de Harvard.

jesus@creamosmexico.org

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