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Columnas Desde la Polis

Cuestiones alrededor del Plan Sonora

Y para mí, la gran pregunta es: ¿Con qué personas se piensa hacer esto en Sonora y en México?

Tras la reunión del martes pasado en Guaymas, el Gobierno federal ha iniciado en Sonora un experimento en materia de seguridad que quizá comience a ser replicado muy pronto en el resto del país: ha tomado el control y de ahora en adelante se dictará desde Tenochtitlán lo que se hará aquí. Y para mí, la gran pregunta es: ¿Con qué personas se piensa hacer esto en Sonora y en México? ¿Serán militares los planeadores (que ya sabemos cómo nos ha ido) o serán sólo los ejecutores? Si es lo segundo, ¿cuál es la calidad del equipo al que se le ocurrirán las estrategias, que seleccionará objetivos, que delineará las rutas de prevención, reacción y contención? ¿Qué experiencia tienen? ¿Cómo justifican su existencia dentro del aparato del Estado? ¿Porque están preparados para ello o porque pegaron calcomanías durante la campaña? La serie de tropiezos, de enero a la fecha (hoy dicen esto, mañana lo otro y pasado otra cosa totalmente distinta) son indicativo claro de que para entrarle al toro por los cuernos, hay que saber torear… no basta sólo con ponerse el traje de luces y verse bonito (ser grillo). Un ejemplo claro, en el ámbito político de que no basta con ser muchos, sino con saber hacer las cosas, es lo que ha sucedido con Morena en Sonora. Tras voltear a ver el rendimiento que tienen los alcaldes, los legisladores y funcionarios federales, urge preguntarse quién los escogió y bajo qué justificaciones. Dice más de las de las facultades para ejercer el poder (no de incrustarse a él) de la o las personas que los eligieron, que de los elegidos. Si atendemos la lógica del sentir democrático de las mayorías, tras el cañonazo electoral del año pasado, entenderíamos que fue  una muestra inequívoca del repudio social al PRI-gobierno y por ende, la voluntad popular querría ver a una nueva fuerza política (Morena) funcionando y llevando la batuta en Sonora… pero hoy están completamente neutralizados. No han mostrado el oficio necesario para estar a la altura de las circunstancias ni de sus rivales políticos.

            Tras establecer ese paralelo, regresemos a la cuestión de seguridad: ¿Con quiénes piensan hacer las cosas? Los resultados de las mesas de la construcción de paz y seguridad hablan por sí solos. ¿Qué profesional con familia, con nivel y prestigio público se animaría a trabajar por 30-40 mil pesos, sin protección, sin recursos tácticos, técnicos ni humanos para desempeñar su tarea (mientras el crimen organizado -carcajeándose- domina la escena)? ¿Por que no se combaten los incentivos que sólo fortalecen la simulación? ¿Quién avala que estas condiciones persistan y por qué lo hace?

            Me pareció muy sintomático que en la rueda de prensa conjunta, tras la reunión en privado, tanto el secretario Durazo como la gobernadora hayan dado cifras inexactas. Volvemos al tema del capital humano: ¿De qué tamaño son los colaboradores? ¿Cómo pueden estos funcionarios afirmar que los delitos del fuero común van a la baja, cuando los propios datos del Sesnsp indican tendencias mantenidas? Y lo que me pareció más delicado: Se afirmó con toda contundencia (como los últimos doce años) que se privilegiará el uso de la inteligencia ante dinámicas militares, policiacas y financieras… y se dijo que ya se sabe quiénes son los malos, dónde están, con quién y cómo operan. Por años, el pueblo ha sabido que el Gobierno sabe… pues en muchos casos a lo largo del País, Gobierno y crimen son uno. Entonces, frente a estos dichos, teóricamente deberíamos estar en el principio del fin de las estructuras criminales que dominan al País (y de paso, caerían muchos políticos). No hay pretextos. Sólo espero que la gente encargada de operar estos temas tan delicados, que sin duda requieren visión de Estado e inteligencia política, no hayan sido elegidos con los mismos criterios con los que se eligieron a las fuerzas maniatadas de la 4T en Sonora. Sé que los liderazgos políticos (de PRI, PAN, Morena) se han formado en la escuela política de que lo importante no es ser ni hacer… sino parecer; pero tengo esperanzas de que estemos ante un caso excepcional.

            Por último, como varias veces lo he escrito en este espacio, al ser la inseguridad un efecto, una consecuencia de dinámicas multimodales que conducen al delito (en todos sus niveles), aplaudo -aunque sea el titular de la secretaría de corte paramilitar- el que hable de la necesidad de ir a las raíces sociales de dichas dinámicas. No sólo es correcto lo que dice, sino que es comprensible dado que el perfil del secretario Durazo no es el de alguien formado en los aparatos de seguridad pública, nacional o de inteligencia, sino en los políticos, con una óptica humanista. Pero ni siquiera sé cómo se llama la titular de la Secretaría del Bienestar, de donde se supone deberían emanar las estrategias serias para entrarle y comenzar a resolver este problema. En México, quienes han tenido el poder han caído en la tentación de alimentar la clientela en los bloques sociales más vulnerables… por eso no se acaba la pobreza. Las estrategias del Gobierno federal, además del pretendido enfoque económico de las mismas (repartir dinero para reactivar economía), comparten muchas de las características de los esquemas clientelares que todos conocemos… y esto no abona a generar paz y seguridad.

El autor es presidente fundador de Creamos México A.C. y especialista en políticas públicas por la Universidad de Harvard. jesus@creamosmexico.org

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