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Columnas

Critiquemos a AMLO... pero

Estoy absolutamente convencido de que al Presidente hay que criticarlo, nomás hay que saber para qué.

Por Sergio Valle

Definitivamente estamos ante nuevos tiempos en México y no ha transcurrido el suficiente como para tener resultados.

Aunque por la víspera se saca el día, dirán algunos.

Y es cierto, la bronca es que cada quien interpreta las vísperas a como le da la gana o a como sus ideologías o intereses se lo marcan.

Por ejemplo, criticar al Presidente de la República es ahora todo un deporte nacional, ojalá haya llegado para quedarse, pero también para perfeccionarse.

Estoy absolutamente convencido de que al Presidente hay que criticarlo, nomás hay que saber para qué.

Mire, yo veo una clara tendencia en el sector opositor al Gobierno de López Obrador que más allá de buscar una solución a los muchos problemas que tenemos en nuestro País, lo que parecieran buscar es un debilitamiento de la institución presidencial.

Incluso en el extremo de la irresponsabilidad se plantea derrocar el régimen lopezobradorista.

Eso es una estupidez, quienes se atreven a proponer tal cosa no tienen idea del daño que se le hace a México si eso llegara a suceder, ojalá nunca suceda.

López Obrador debe terminar su mandato de seis años (poquitito menos) y a medida que su gestión avance ya lo iremos criticando por algunas cosas y reconociéndole otras.

Yo soy un convencido de criticarlo, pero para que corrija el rumbo donde haya que hacerlo y resuelva los problemas.

Sólo para eso, pero no para armar una revolución que nomás nos complicaría todavía más las cosas.

El triunfo de AMLO es el más legítimo del que se tenga memoria en la historia reciente.

Pero ahora él debe legitimar no su triunfo, sino su mandato.

Eso lo hará tomando las decisiones correctas.

Quiero pensar que en este primer año, Andrés Manuel nos ha dado la medicina amarga... quiero pensarlo.

Aunque la cucharada más grande se la dio al Norte del País, en donde hasta los gobernantes emanados de Morena andan pasando las del Caín para completar sus presupuestos.

DOÑA OLGA

A propósito, hace un par de semanas pude platicar con la secretaria de Gobernación, la magistrada Olga Sánchez Cordero.

Además de que fue un deleite hablar con esta señora, con todo y las fuertes polémicas por las que ha pasado, me quedó muy claro un aspecto de cómo se maneja del Gobierno federal.

Me decía ella que históricamente los gobiernos estatales y los municipales están acostumbrados a estirar la mano y que el Gobierno federal los saque de sus problemas financieros.

Sobre todo en los municipios se han vuelto irresponsables y politiqueros en el manejo de las finanzas.

Entonces le dejan el trabajo sucio al Gobierno federal de cobrar impuestos, para que luego sean los gobernantes locales los que cuando reciben los dineros de la Federación vayan a colgarse la medalla, aunque no se atrevan ellos a cobrar las contribuciones locales para no perder votos.

Tiene lógica, sí que la tiene.

Pero también es cierto que ese es un problema que no se resuelve de la noche a la mañana y que obligadamente el Gobierno federal debiera entrar al rescate de los ayuntamientos más pobres o más endeudados.

Ya en Hermosillo Célida López Cárdenas sólo está tocando puertas, sino que hasta las patea con tal de resolver la compleja problemática municipal que le deja limitados recursos que no alcanzan.

La propia Gobernadora, con todo y que se lleva de maravilla con AMLO y con la propia Sanchez Cordero, sigue dejando constancia pública de que gestiona cuanto puede para que esos recortes no sean tan rudos.

En fin, sigamos disfrutando de las posadas.

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