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Columnas Mirón y Cía

Cerro de la Campana

La negociación entre los grupos parlamentarios y el Gobierno estatal será la clave para sacar adelante este presupuesto estatal.

Por Cerro de la Campana

La fórmula que encontró el Gobierno estatal para enfrentar la baja, en términos reales, en las participaciones federales, es proponer la contratación de deuda pública por mil 300 millones de pesos, tema que desatará controversia en el debate del paquete económico del 2020.

El secretario de Hacienda, Raúl Navarro Gallegos, entregó ayer al Congreso del Estado el paquete con la iniciativa de Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos por 70 mil 261 millones de pesos, así como los documentos anexos que trazan el rumbo de las finanzas públicas.

Y aunque el funcionario estatal dice que no hay nuevos impuestos, la adquisición de más deuda pública es un tema que seguramente verán con lupa los legisladores y los diversos sectores porque suele ser un asunto que cada vez que surge como alternativa se analizan los impactos en el futuro del Estado.

Lo que argumenta la Secretaría de Hacienda para ese nuevo endeudamiento que se hará, si los diputados así lo aprueban, es que las participaciones federales se redujeron, en términos reales, en cerca de mil millones de pesos.

Con el presupuesto estatal para el año próximo, explican, se proyecta dar prioridad al gasto social y hacer obras de infraestructura, en los 72 municipios, además se busca terminar el nuevo Hospital General de Especialidades.

La negociación entre los grupos parlamentarios y el Gobierno estatal será la clave para sacar adelante este presupuesto estatal, por lo que se espera que el debate que se dé en las próximas semanas sea abierto, de cara a la sociedad.

Sin acuerdos en el dinero para el campo, educación y municipios, ayer tampoco se pudo concretar la sesión del Pleno para analizar el Presupuesto 2020 en la Cámara de Diputados y de nueva cuenta se aplaza, ahora para el 20 de noviembre.

Aunque la fecha límite para aprobar el presupuesto haya sido ayer, eso no es problema para los legisladores, porque el argumento es que la sesión del 6 de noviembre continúa abierta desde que se declaró un receso y, si es el día 20, será dentro de esa misma sesión, mientras tanto disfrutarán el megapuente.

Todo hace indicar que no habrá margen de negociación porque el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador ya advirtió que no se modificará el contenido del proyecto enviado por el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, y que no hay motivo para desacuerdos, porque el presupuesto a estados y municipios se respeta, menos a organizaciones que estaban impuestas, dijo, a agarrar el dinero “a manos llenas”.

Lo mismo confirma el coordinador de los diputados de Morena, Mario Delgado, que reitera que no hay plan B ni tampoco sedes alternas para sesionar, esto porque el recinto legislativo sigue sitiado por organizaciones campesinas inconformes con los recortes al campo.

Los que saben dicen que el presupuesto así quedará, porque es más que claro que el objetivo del Gobierno federal es que la aprobación salga sin cambios ni reservas.

Por cierto, aprovechando que se amplió el tiempo para la discusión del presupuesto federal del 2020, el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova, lanzó un llamado de urgencia a los diputados federales para que no le recorten el presupuesto al organismo.

El INE pidió 12 mil 493 millones de pesos para el año próximo que destinarán a la expedición de la credencial de elector y actualización del padrón, a los órganos desconcentrados, tecnologías, arrendamiento de inmuebles y para las elecciones del próximo año.

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