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Columnas Pros y contras

¿Así cómo, pues?

¡Qué bonitos me quedaron los dos primeros párrafos de esta colaboración!… lástima que haya más de un alcalde sonorense que se los esté pasando por el arco del triunfo.

Por Sergio Valle

Hasta donde recuerdo, el nombramiento de mandos militares al frente de corporaciones policiacas municipales obedece a una estrategia amplia de combate al crimen organizado, que requiere de los esfuerzos de los tres niveles de Gobierno.

Es así, toda vez que el interés superior de la sociedad sonorense se ubica muy por encima de diferencias ideológicas y partidistas, de mezquinos sentimientos que al privilegiarse puedan obstaculizar la correcta aplicación de dicha estrategia.

¡Qué bonitos me quedaron los dos primeros párrafos de esta colaboración!… lástima que haya más de un alcalde sonorense que se los esté pasando por el arco del triunfo.

En Guaymas, apenas esta semana, se le dio formalidad al nombramiento, una vez aprobado en sesión de Cabildo.

En Cajeme lo mandaron como segundo de a bordo del comisario nombrado por el alcalde Sergio Pablo Mariscal.

En Navojoa la señora alcaldesa dice que no fue idea de ellos nombrar un militar, que se los mandaron de parte de Alfonso Durazo, que el que habían designad tuvo algo que hacer y se fue, por lo que están esperando que envíen a otro.

¿Y así quieren que funcione la mentada estrategia para combatir a los grupos delictivos que operan en Sonora?

De la que más se quejan, a la que no bajan de panista, a la que desde el principio los morenistas presuntamente puros no le quitaban el guante de la cara, fue la primera que hizo el cambio sin la menor oposición y acto seguido se puso a trabajar.

Sí pues, fue la alcaldesa de Hermosillo, Célida López Cárdenas la que implementó de inmediato el cambio en la Policía Municipal capitalina, le pintó su raya al general (¿y por qué no?) y a lo que sigue.

La misma gobernadora Claudia Pavlovich Arellano ha llamado a los alcaldes a que acepten la figura militar en las corporaciones policiacas porque con ello podrían mejorar la situación de inseguridad que viven sus municipios, que mantiene atemorizada a la gente.

No entiendo de verdad por qué viendo el tamaño del problema los alcaldes se ponen en modo “pachorrudo” y no actúan.

Cierto que estamos hablando de delitos del orden federal porque hasta donde se tiene información, muchas muertes están relacionadas con el tráfico de drogas, la pelea por territorios, ajustes de cuentas.

Pero también es cierto que como primeros respondientes, las policías municipales requieren mejorar sus procesos, su preparación y acceder a más dinero para ello.

También es cierto que no podría haber resultados de la noche a la mañana porque se advierte que el problema es profundo, creció al paso de los años y poco se logró en el esfuerzo de contenerlo.

Y mire, que los alcaldes de Guaymas, Cajeme y Navojoa son emanados de Morena, muy probablemente hayan obtenido su candidatura gracias Alfonso Durazo Montaño, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, que antes de serlo fue el dirigente del partido en Sonora.

Y ni así se han puesto las pilas.

SONORA EN EL HUACHICOL

Un tema del que se tiene poca información en Sonora es el del robo de combustible… el huachicoleo pues.

Pero ahí está, regularmente tenemos noticias sobre el descubrimiento de tomas clandestinas, de depósitos ocultos llenos de gasolina, de vehículos y una sola vez hemos sabido de un detenido.

Esto tiene años y aunque fue un tema muy mediático al inicio de este sexenio, se apagó de nuevo… pero ahí sigue el problema.

Sonora no está ajeno al tema del robo de combustible, hay suficientes pruebas de ello.

Se escucha incluso de la forma en que ese combustible es vendido al menudeo, hasta con entregas a domicilio.

Pareciera que todas las instancias involucradas lo ignoran deliberadamente, desde el interior de Pemex, hasta los gobiernos que con los instrumentos legales suficientes podrían tener un trabajo de inteligencia para atacar esa otra mafia: La de los huachicoleros.

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