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Columnas Cuestiones y enfoques

AMLO y su mundo paralelo

Lo bueno es que hay gobernadores responsables y 125 millones de mexicanos que no nos rajamos tan fácilmente.

Por Martín Holguín

¿Qué le pasa al Presidente? Es una pregunta recurrente en estos días de crisis sanitaria. Tener que ceder el escenario a un personaje más imponente, que se llama coronavirus, lo ha sacado de sus casillas y al perder el control de la agenda nacional ha ido de error en error. Sus asesores y apoyos cercanos muestran alto nivel de histeria colectiva. 

Cuando debería estar concentrado en el combate al virus y nada más, insiste en querer poner otros temas y un tiro tras otro se han ido por la culata de su pistola de balas de salva. La semana pasada fue fatal para el Presidente. 

Empezó con la noticia de que Morena perdió de manera impresionante su “valor de mercado” (ya sólo cotiza 18 puntos, de 42 que tenía), así que intentó ir a su rescate “ofreciendo” a sus detractores, mejor conocidos como conservadores (durante años tuve la idea de que un conservador era alguien congruente, firme en sus ideales y respetuoso de la vida, pero en estos tiempos me he enterado que, según don Andrés, es alguien peor que Belcebú y Salinas juntos), adelantar la “consulta” de revocación de mandato para el primer domingo de junio del 2021… exacto, quería aparecer en la boleta electoral para ver si de esa manera ayudaba a que “sus” diputados federales siguieran controlando el Congreso.

Ese maravilloso ofrecimiento fue bateado de inmediato desde el Senado, donde le dijeron: Ni se te ocurra, porque aquí no va a pasar. En esas andaba cuando se enteró que doña Lily Téllez se vistió de fiesta y anunció algo así como que su “conservadurismo” ya no la dejaba en paz y tenía que dejar las filas morenas. 

El Presidente tenía la casa llena sin outs cuando nos enteramos que había pagado algo así como 511 millones de pesos por el estadio Héctor Espino. Obviamente, los detractores le cayeron encima porque no pueden entender que en plena pandemia compre un estadio. Bola de insensibles.

Fue el momento propicio para ofrecerle a sus Dioses Aztecas el sacrificio de Enrique Peñoxtli. Lo malo es que nadie se lo festejó porque apenas estaban en los detalles cuando los gobernadores morenistas Jaime Bonilla y Miguel Barbosa se fueron a la yugular de don Hugo López Gatell, cuestionando sus números “oficiales” de víctimas. Todo esto, mientras los de Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Jalisco y Chihuahua exigían una revisión del Pacto Fiscal Federal, so pena de declararse en rebeldía.

Ya en el noveno ining, el Presidente metió un cambio de velocidad y ordenó a sus senadores y diputados que le regalen la Ley de Amnistía que prometió en campaña. Cree que ahora es el momento ideal para vaciar las cárceles mexicanas. Otra vez las voces en contra, pero lo van a sacar adelante porque para eso tiene un Congreso hecho a su medida. ¡Faltaba más! Ya el Senado dio ayer el primer paso.

Parecía que todo estaba acabando, cuando desde la entrañas de TV Azteca, el sonorense Javier Alatorre mandó otro obús contra López Gatell y dijo que no le hicieran caso. La “chairiza” montó en cólera, idearon un boicot contra Grupo Salinas, Ackerman habló de alta traición (lo mismo le había dicho a Lily Téllez) y “Lord Molécula” sufrió un desmayo. Pero el Gran Jefe volvió a sorprenderlos. Salió con que “su amigo Javier” se había confundido y lo perdonaba. ¿A él sí y a todos los demás periodistas críticos los mete en la filas conservadoras y enemigas de la Nación?, le cuestionó el mismo Julio Astillero. El famoso discurso bipolar.

Y conste que no voy a hablar de la famosa Guía Bioética, que tuvo que ser abortada a la semana de gestación porque fue repudiada hasta por doña Beatriz (no es para tanto, jaja). Tampoco es conveniente hablar del barril de petróleo que ayer se deslizó tanto que una paleta tutsi pop tiene más valor de mercado.

Así fue la semanita don Peje. ¿Cuál fue su reacción? Cuando debería estar hablando con los gobernadores y “planchando” la crisis de salud, decidió regalarnos un “hice” y bizarro video dominical donde mostraba la belleza de los mangos y árboles del Jardín Emperatriz, que para él debería llamarse Netzahualcóyotl. Como diría el clásico: Roma está ardiendo y el emperador sigue tocando la lira en su mundo paralelo. 

Lo bueno es que hay gobernadores responsables y 125 millones de mexicanos que no nos rajamos tan fácilmente.

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