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Columnas

A donde fueres, haz lo que vieres

Cuando llegué a Harvard, nueve de cada 10 mexicanos en la Escuela de Gobierno eran egresados del ITAM, todos sentían una profunda admiración por el PAN y por el entonces presidente Calderón.

Con el paso de los años, las operaciones corruptoras de capital extranjero en México han sido profusamente evidenciadas. Por lo general, dichos actos son perpetrados por organizaciones públicas y privadas de países más desarrollados que México. ¿Por qué las mineras canadienses actúan de una manera en nuestro País, y de otra en el suyo? ¿Por qué las maquilas estadounidenses negocian con las autoridades mexicanas de una manera que sería francamente ilegal, al Norte del Río Bravo? He llegado a la conclusión de que la ambición y el miedo han encontrado en México una tierra fértil para hacer lo que quieran. Ambición por el poder, por el control de mercados, por el dinero… y falta de miedo -gracias a su facultad corruptoraa nuestras autoridades, pues saben que aquí el Estado de Derecho trabaja para quien lo puede comprar. Entonces, estas entidades extranjeras comprenden las amplias “ventajas” de las condiciones mexicanas y con felicidad, se adaptan a ellas. En este texto, desarrollaré una historia personal que pinta de cuerpo completo la manera en la que un país operó, según sus propios beneficios, en el aparato público, a costa de México.

Cuando llegué a Harvard, nueve de cada 10 mexicanos en la Escuela de Gobierno eran egresados del ITAM, todos sentían una profunda admiración por el PAN y por el entonces presidente Calderón. Yo era un bicho raro, pues no era tecnócrata, egresé de escuela jesuita, creía en el fraude del 2006 y en mi ensayo de admisión escribí que a un año de Gobierno, era un desastre lo que estaba haciendo Calderón… específicamente con la alimentación a la oligarquía económica, la vacilada de la guerra contra el narco y el secuestro del aparato educativo. Me quedaba claro que la universidad más prestigiada del mundo, cuando se trataba de México en su área de Gobierno, elegía a alumnos con un perfil más o menos similar; quizá por ello tengamos la reputación que tenemos cuando se trata de ese renglón en específico (ejemplo inmediato: Emilito Lozoya). Dos años después, en el 2010, yo ya contaba con información sólida (Anabel Hernández y Javier Valdez) respecto a la clara mancuerna entre el Gobierno federal y el cártel de Sinaloa, vía el entonces secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna. Hace una década, y aun como estudiante, escribí ensayos -que están en mis archivos en la escuela- donde señalaba cómo el Presidente era responsable de fortalecer esos vínculos tripartitas entre políticos, narco empresarios y crimen organizado (en todas sus variantes).

Escribí también que sospechaba que mucho del desastre de Calderón era producto de su gran sumisión (es un tema sicológico) a las autoridades estadounidenses, quienes le delinearon su estrategia para su “guerra”. No es coincidencia que el mismo día que me gradué, Calderón fue invitado de honor a nuestra ceremonia… y llegó tarde porque estaba afianzando la chamba que dos años después recibiría (exilio) en Harvard. Nuestros vecinos estaban premiando lo que en esa era se hizo (incluyendo a GGL). Volteaba a mis costados y veía -incréduloa mis compañeros mexicanos con las manos hinchadas por tanto aplauso al entonces Presidente. Tres años después, viajé a Cambridge para verme con Mangabeira Unger y con Chomsky. Al visitar mi escuela, no me sorprendió que todos fueran priistas ni tampoco me sorprende que ahora la mayoría hable de la Cuarta Transformación (también, del ITAM). Lo que sí me llamó la atención fue conocer a un chico que había trabajado para García Luna y que lo defendió a morir cuando abiertamente le dije que trabajó para un delincuente profesional que dañó al País. Me pregunto con qué criterio eligen a la gente que formará parte de la poderosa élite burocrática mexicana… pues independientemente del color que ocupe el poder, pareciera haber una constante moral y ética en dichas características. Paradójicamente, esto lo escribe quien fue electo presidente de los latinos en la Escuela de Gobierno y presidente de la comunidad mexicana a lo largo de la Universidad.

Con lo anterior, quiero dibujar la dinámica del poder de Estados Unidos en el manejo de los destinos nacionales, en lo macro (órdenes a un ex Presidente) y en lo micro (formación de cuadros para el poder). García Luna no se mandó solo y la DEA sabía perfectamente bien qué hacía… y le dio poder y protección por y para ello. Obviamente, Calderón no vivió en la ignorancia de todo esto. Sospecho que Trump, por más amoral que sea, y el contexto político gringo de este año, juegan un papel disruptivo en todo esto… ya que la 4T no tuvo nada que ver con esta captura de alguien que le conoce todos los trapos sucios a todos en México (y quién sabe hasta a quiénes les salpique). ¿Cuándo se dará cuenta nuestro poderoso vecino, que le conviene más un cuerpo medianamente sano al lado, en lugar de uno al que se le ayuda a estar tuberculoso? ¿Será la 4T el referente de emancipación política y moral, punto de inflexión donde los poderes extranjeros sepan que su poder corruptor ha sido debilitado? Este 2020, el de “las bases sentadas” nos aclarará esta y otras dudas… y el tiempo corre rápido.

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