Columnas Decisiones en un domingo otoñal

Vía Libre

Por Alvaro Bracamonte Sierra

Ayer no fue un domingo cualquiera. Asuntos relevantes para la vida pública nacional e internacional se definieron en la languidez de un fin de semana aparentemente normal. En primer lugar, los brasileños acudieron a las urnas para elegir a quien será su presidente por los próximos cuatro años; no ha sido un proceso fácil, en ningún sentido, todo lo contrario. Diversos especialistas consideran que se trata de las elecciones más polarizantes desde que los amazónicos restauraron la democracia. Dos candidatos pasaron a la segunda vuelta: El ultraderechista Jair Bolsanaro y el izquierdista Fernando Hadad. Al momento de entregar esta colaboración aún no se sabía cuál era el veredicto de las urnas, pero estaba claro que el conservador llevaba una cómoda ventaja sobre el abanderado progresista. La última encuesta, levantada en la víspera, le daba una ventaja de ocho puntos, que no son poca cosa tomando en cuenta que era el final de la campaña. Sin embargo, la distancia entre ambos aspirantes se acortaba conforme se acercaba el día de la votación y los simpatizantes de Hadad confiaban en que podía dar la sorpresa y que los cariocas rechazarían el salto al vacío que, según ellos, representaba el triunfo del ex militar. El sorpresivo crecimiento de Bolsonaro tiene raíces profundas. Una de ellas es la corrupción que invade a todo o a casi todo el sistema político brasileño; al parecer nadie salió limpio de las investigaciones que la fiscalía de ese país realizó en torno al desaseo en el manejo de Petrobras y la constructora Odebrecht que como es sabido contaminó a la mayoría de los políticos sudamericanos y de paso a algunos mexicanos. Corrupción y una prolongada desaceleración económica derivada de la caída de los precios de las exportaciones dieron al traste con las míticas políticas sociales del ex presidente Lula. La movilización social contra Dilma Rousseff surgió antes del mundial de futbol celebrado en ese país y se recrudeció en la víspera de las Olimpiadas del 2016. De resultar atinados los pronósticos que dan el triunfo a Jair Bolsonaro, se estaría entonces configurando en Sudamérica una geografía política diferente al pasar de gobiernos progresistas a otros de talante conservador, por no decir autoritarios. Ahí están Macri, Piñeira y Duque, en Argentina, Chile y Colombia respectivamente. Otro asunto que ayer domingo también se decidió en la urnas es la suerte del nuevo aeropuerto de la ciudad de México (NAIM). Esta obra, considerada la mayor inversión en infraestructura del peñismo, ha sido cuestionada en distintos momentos por López Obrador. Siendo candidato lo hizo de forma terminante y propuso la construcción de la terminal aérea en la base militar de Santa Lucía. Como presidente electo su posición ha girado tímidamente: Sigue rechazando la opción de Texcoco pero optó por consular a la ciudadanía sobre el futuro de esa obra. Luego de cuatro días, ayer concluyó la consulta con una votación estimada en alrededor del millón de personas. Nada mal considerando la premura y las dudas que despertó ese ejercicio de democracia participativa. Las dudas son válidas si se piensa en la representatividad y distribución de las casillas, en el conteo y también en la ausencia de recursos de impugnación; pero no obstante esas limitantes, la imperfecta consulta ha servido para muchas otras cosas: Por lo pronto está resultando una interesante pedagogía que seguramente se replicará en otras decisiones importantes que solían tomarlas un puñado de iluminados frecuentemente cargados de múltiples conflictos de interés. La consulta generó turbulencias financieras reales o ficticias que fueron aprovechadas para demandar su cancelación. No obstante no se anuló y qué bueno que así haya sido. Quizá esta clase de ejercicio constituya la vía perfecta para terminar con la corrupción que pudre el sistema político mexicano. Un tercer asunto que eventualmente se decidió ayer fue la serie mundial de beisbol. Pero de este tema se ocupa la sección deportiva; que lo toquen los que saben.

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