Columnas Se abrió Hermosillo

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“Lo más difícil en política es el cambio de régimen: Para el nuevo príncipe, los derrotados serán enemigos a muerte y los aliados originales demandarán más de lo que se les puede dar”, tuiteó el pasado 17 de octubre el doctor Lorenzo Meyer desde su cuenta personal, @DrLorenzoMeyer, al parafrasear a Maquiavelo. Esto explica mucho de lo que ocurre en México. Hermosillo no es la excepción. Célida López Cárdenas, la alcaldesa de Morena, enfrenta severos problemas de la herencia del Gobierno priista y escepticismo en su propio partido. El otorgar los principales puestos de la administración pública a no militantes morenistas generó inconformidad. Pero siempre fue su promesa de campaña. Y la cumplió. Ahora con el proceso de elección del director del Instituto Municipal de Cultura se emplea un mecanismo de selección inédito e innovador en la capital de Sonora. Por primera vez se abrió a los sectores de cultura esta posición que decidirá el Cabildo. Cada gobernante le imprime su sello al Gobierno que encabeza. Estábamos impuestos a que el alcalde que llegaba nombraba en las más importantes direcciones del Gobierno municipal a sus cercanos colaboradores. A los que se la jugaron en campaña. A los que le imponía o mandaba el Gobernador de Palacio de Gobierno. A políticos. A militantes. Eso era la forma de Gobernar en Hermosillo. Hoy se dio un giro de 180 grados: Se nombró en Tesorería, Oficialía Mayor, Obras Públicas y Contraloría a perfiles ciudadanos externos. En el caso de Seguridad Pública volvió a dirigir el departamento un funcionario con experiencia policial y sin escándalos. La alcaldesa morenista detectó el riesgo que se presentó en este rubro. Se intentaban infiltrar intereses de la delincuencia organizada. Ella optó por Luis Alberto Campa Lastra, ex director de Seguridad en San Luis Río Colorado, Hermosillo y ex director Operativo en la Secretaría de Seguridad. Los 5 perfiles fueron escogidos mediante un proceso de ocultación, análisis y aprobación de la Asociación, “Hermosillo, ¿Cómo vamos?”, integrada en su mayoría por especialistas y empresarios probos. Participaron organizaciones de la sociedad. Que no estaban todas, sí, pero se ha dado un primer paso que da un nuevo rostro a la administración pública municipal. ¿Por qué regatear este proceso inédito que acaba con el compadrazgo en los más importantes nombramientos del Gobierno Municipal? ¿Qué nos quejábamos que los políticos hacían lo que querían y ponían a puros parientes, amigos y allegados en los principales puestos? Demos tiempo en que nos den resultados. En ver cómo esta nueva forma de Gobierno funcionará. Vigilemos sus pasos, claro. No permitamos la corrupción ni excesos en su desempeño. Pero se ha dado un antes y después. Se socializó el Gobierno. Célida López dio otro paso importante: Al ver que no había acuerdo por el nombramiento del director de Cultura profesionalizó su nombramiento. Se lanzó una convocatoria del 28 al 5 de octubre para entregar documentación para los interesados. Un jurado integrado por los 5 regidores de la Comisión de Cultura de Cabildo con la asesoría de cinco especialistas de la comunidad cultural, como Sergio Galindo, Inés Martínez de Castro, Jorge Leyva, Ignacio Mondaca y Zacarías Páez, evaluaron los aspirantes registrados. Concluyeron que de 34 perfiles registrados, 16 cumplieron con requisitos de convocatoria y sólo 3 habían presentado el mejor proyecto para rescatar la cultura en la capital: Diana Reyes, María Dolores Rodríguez y Jesús David Camalich. De ellos el Cabildo tendrá que escoger al próximo director o directora del Instituto de Cultura. La decisión no la toma la alcaldesa. Es inédito. Quien sea electo será por su proyecto, por lo que los regidores digan. La munícipe soltó el proceso al órgano colegiado. Los tres finalistas han llegado bajo un filtro de cinco profesionales no improvisados. Son autoridad moral en esta materia. Es muy claro el giro copernicano que se ha dado. El Gobierno de Morena en Hermosillo tiene 45 días. Está sentando las bases. Estas formas de nombrar a funcionarios públicos oxigena la política. Es lo que siempre se pidió: Que llegaran los mejores, no los más cercanos. Que se abriera el Gobierno a la sociedad. Que se profesionalizaran nombramientos del servicio público. Pues llegó a tesorería un profesional, independiente, especialista en rescate de empresas. Una contralora especializada en auditoría gubernamental. Un maestro en desarrollo urbano que maneja la obra pública con experiencia. Un oficial mayor de 38 años de edad que viene de la iniciativa privada y estudios en el extranjero. Célida López sabe la visión de Andrés Manuel, está en su línea y es su jefa. Es un buen comienzo para Hermosillo. Estemos atentos a su desempeño.

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