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Columnas La boda de César Yáñez

Proyecto Puente

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Casarte cuesta. Quienes hemos tenido la bendición de hacerlo sabemos que contraer matrimonio con la mujer de tu vida y celebrarlo es caro. Una boda sencilla, austera, vale entre 150 y 200 mil pesos. Una boda bien, alrededor de 300 a 400 mil pesos. Una boda lujosa arriba de medio millón de pesos. Casi el millón o más. Una boda ostentosa es de millones. Sin límites. Te puedes gastar lo que quieras. Investigué. Cotejé números y precios antes de casarme. Quiero partir de la experiencia propia porque casarte no es sencillo. No es barato. Tienes que ahorrar. Pedir prestado. Contraer compromisos. Así le hacemos los que estamos en la medianía o no tenemos la vida resuelta. Más si se incluye la luna de miel. Pueden ir desde los 70 mil hasta millones de pesos. Pagar por la publicación de fotografías en periódicos o revistas es otro proceso. Yo la publiqué en mis redes sociales y fue suficiente. Todo mundo se enteró. No me costó ni un centavo. Después del evento viene la austeridad, el ahorro, cálculo. Eso es el proceso de una boda. Hago este contexto para analizar lo que ocurrió con César Yáñez, uno de los hombres más cercanos, fieles, a Andrés Manuel López Obrador. Ojo: No es funcionario público ni es un acto ilegal lo que hizo. Tampoco desvío de recursos públicos. Pero todo lo que haga y deje de hacer, inmediatamente, favorecerá o perjudicará a su jefe, Andrés Manuel. Fue su encargado de medios durante la jefatura de Gobierno del Distrito Federal. El encargado de medios y vocero durante las dos campañas presidenciales. Sufrió, vivió la derrota. Como describió Katia D’Artigues en Proyecto Puente: Le da hasta la medicina cuando está enfermo. Es quien le cargaba el maletín. Actualmente es quien está junto a él todo el día. Quien le lleva sus redes sociales. Más que un secretario particular, es su estratega, consejero, amigo, en las buenas y malas. Es quien conoce mejor al próximo Presidente de México. Por lo mismo: Hasta sabe cómo piensa en determinadas circunstancias. Por lo tanto, sabe, es un especialista en imagen, del impacto que tendría cualquier sobre exposición mediática. Ciertamente la boda pudo estar a cargo, en organización y gasto de su esposa, que es quien tiene una posición económica fuerte. Pero sorprende que el brazo derecho de Andrés Manuel no haya dimensionado el problema en que lo metió: Desde la critica en las benditas redes sociales, esperemos que así la sigan viendo en la cuarta transformación, hasta los análisis de The Guardian, de David Agreen, corresponsal internacional en México, que tituló su artículo “Frivolidad y excesos: AMLO bajo fuego por la lujosa boda de su colaborador” y agregó en Proyecto Puente: “Fue una invitación a la crítica”. Rafael Barajas, “El Fisgón”, escribió en su cuenta de Twitter: “¿En qué estaba pensando César Yáñez? Yo creía que sus críticos exageraban. Debo confesar que yo no había captado la magnitud del dislate y la frivolidad hasta que vi la portada de ¡Hola! O como escribió el escritor Jenaro Villamil: “César Yáñez no cometió una imprudencia: Fue un error determinante. Un golpe de tres bandas: Al proyecto, al Presidente electo y a sí mismo. Una cosa es casarse de manera ostentosa y otra es hacerlo público de manera deliberada. Aquí el medio es el mensaje”. En sus spots de campaña López Obrador criticaba “el derroche, la ostentación y el mal ejemplo”. Todo lo hizo César Yáñez. Pero la respuesta de AMLO a la crítica de este evento está fuera de lugar: Dijo que él no se había casado, que sólo fue invitado. Y que sus adversarios aprovechaban cualquier cosa para criticarlo. Lamentable postura. Pareciera que el poder atrapa al humano y los hace caer en la vanidad. Lo mismo que criticaban terminan haciéndolo. Preocupa que aún no son Gobierno y en etapa de transición ya hay un desgaste innecesario. Se han atraído los reflectores, la agenda, sobre un Gobierno que aun no gobierna. Pero en esto casi cuatro meses hemos asistido a mismas practicas de la política: Debilidad por los amigos o el que se la jugó en campaña. Manuel Bartlett, con un pasado impresentable. El pacto con el Partido Verde en Chiapas para pagar favores al gobernador Manuel Velasco y su familia. El perdón declarativo a Rosario Robles y sus acusaciones de corrupción, mientras que Morena en el Senado sí la quiere investigar, y ahora justificar el comportamiento y publicación de una boda ostentosa de su más cercano colaborador. Se da un mensaje de protección a los amigos. Todo lo que se denunciaron doce años y que los hizo ganar de manera contundente. Esperamos que vaya en serio la cuarta transformación. Aún están a tiempo.

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