Columnas El caso Barroso

Pros y Contras

Por Sergio Valle

Ya la semana pasada, por los tiempos de entrega de este texto, no tuve la oportunidad de abordar el lamentable asesinato del periodista Santiago Barroso, respetado y querido comunicador de San Luis Río Colorado. Ahora nos toca abordar sólo el final de esta historia, porque a menos de una semana del crimen, este fue resuelto por la Fiscalía General de Justicia del Estado. Un asunto personal no relacionado con su actividad periodística fue el móvil de este asesinato que no deja de lamentarse porque se apaga una voz crítica, de denuncia y una familia ha quedado en la orfandad. El resto no toca a nadie juzgarlo. Pero sí sirvieron estos días para que algunos adversarios políticos del Gobierno estatal tomaran ventaja mediante una dura línea discursiva descalificando la actuación de las autoridades. Esa fue la mala. La buena es que sirvió para conseguir una mediana unidad entre el gremio periodístico alrededor de la exigencia de justicia para el compañero, aunque ahora sabemos que su muerte ninguna relación tiene con su ejercicio profesional. Febrero y marzo han sido meses negros para el gremio de los periodistas y comunicadores de Sonora, porque apenas el mes pasado tuvimos el atentado que le costó la vida al amigo locutor Reynaldo López y mantuvo grave durante semanas a otro amigo, el comentarista deportivo Carlos Cota. Ambos hechos fueron esclarecidos por la Fiscalía General de Justicia del Estado en poco tiempo, cosa que no podemos decir de otros crímenes de reporteros y comunicadores registrados en otros estados de la República. De hecho los de Sonora son los únicos dos que se resolvieron, el resto permanecen impunes. Claro, así como hubo quienes se la cargaron a Claudia Pavlovich, otros a Andrés Manuel López Obrador, en una carrera por ver quién descalifica más rápido, a la que no le veo la utilidad. Pero mire, la verdad es que si tanto nos gusta aquello de que se respete la ley, tendríamos que esperarnos a que las investigaciones avancen cuando suceden estos hechos criminales. Obvio, alguno de ustedes me preguntarían: ¿Y entonces por qué salieron los periodistas a protestar y exigir justicia sin saber aún el móvil de la muerte de su compañero? Buena pregunta y muy apropiada diría yo. La respuesta es que salimos por la misma razón por la que mucha gente sale a las calles, porque vivimos un ambiente ríspido y de impunidad en muchos sentidos y sobre todo porque en las protestas lo que se exigió fue esclarecer el hecho, saber la verdad tal cual. Y eso fue lo que sucedió. Se trataba de conocer cómo sucedieron las cosas, no de que nos gustara. Y en ese sentido podemos decir que la FGJE hizo su parte. Ayer pude platicar con la fiscal Claudia Indira Contreras para Noticieros Televisa y comentaba su impresión de que ciertos grupos quisieron hacer ver que había sólo una línea de investigación, cuando desde el principio se aclaró que eran varias. En fin, que el hecho ya está esclarecido y toca que todos en este País defender el derecho a expresarnos con toda libertad, independiente de nuestra ideología o convicciones políticas o personales. Y claro, que por el ejercicio de ese derecho no esté en riesgo la vida de nadie, como claramente sucede en el caso del ejercicio periodístico. UNA ANÉCDOTA Hoy se cumplen 25 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, tragedia de la que me tocó enterarme durante la transmisión ininterrumpida que hizo el fallecido Jacobo Zabludovsky, en una pequeña televisión en blanco y negro que poseía yo en mi departamento de estudiante universitario en la colonia San Benito de Hermosillo, deteniendo la antena para que no se me fuera la señal. Poco antes, un amigo y yo habíamos estado en las oficinas de la delegación de Sedesol, de la que Colosio fue titular y a horas de haber sido destapado ya como candidato presidencial del PRI. Fuimos a hacer una tarea de investigación. Aquello era una tremenda algarabía, una sola fiesta, todo mundo reía, se abrazaba y se felicitaba. Aquello estaba atascado de colosistas. En algún momento entra un hombre por la puerta principal del edificio y con acento muy sonorense grita: ¡Ahora si cab…s, lomo les va a hacer falta para la mad…a que les vamos a poner! De ese tipo me estaba yo acordando mientras detenía la antenita de mi tele viendo el reporte sobre la muerte del candidato. Ahora ya está en Netflix y ayer empecé a ver la serie… lo que me temo es que también está en la agenda de 4T.

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