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Pros y Contras

Por Sergio Valle

En el Ayuntamiento de Hermosillo hay varias bombas de tiempo que no han sido desactivadas. Es más, ni intenciones tienen. El tema de los problemas financieros por los que atraviesa la comuna pareciera tendrá consecuencias, por lo menos intentarán que las tenga y hasta donde tope. Célida López, la alcaldesa, ha dado instrucciones de meterse a revisar hasta el último post-it que se encuentren y si se detectan irregularidades de cualquier tipo, se proceda sin la menor contemplación. Ya trascendió que esta semana el SAT le retuvo una buena cantidad de recursos al Municipio por impuestos que no se pagaron, dicen que son más de 160 millones de pesos. El objetivo más próximo en los procesos por iniciar sería el ex tesorero, Tadeo Iruretagoyena, de ahí en adelante habría qué ver si siguen con otros o hasta ahí se quedan. No estoy adelantando nada ni sugiriendo algo determinado, sólo no olvidemos que en los meses finales de la anterior administración hubo otros actores distintos a Manuel Ignacio Acosta y tampoco podríamos descartar que también los traigan en vueltas, por decirlo de algún modo. Alguien me dijo que hay muchos panistas en el Gobierno municipal, pero para mí eso no es novedad ni ahora ni en tiempos de “Maloro” Acosta. Muchos permanecieron en sus puestos después de la gestión de Alejandro López Caballero, Acosta no los tocó y ahora estaría sucediendo lo mismo, aunque en menor medida, porque los recortes de personal están encima. Incluso en tiempo del priista Ernesto Gándara, muchos panistas permanecieron en sus cargos dentro de la estructura municipal. Tiene que ver desde la eficacia y profesionalismo de los funcionarios, hasta asuntos de amistad y relaciones cercanas, que las hay incluso entre personas de distintas filiaciones políticas. Por lo pronto y en silencio, se ha empezado a despedir a la mayor cantidad posible de personal. Se esperan demandas en algunos casos, para lo cual dicen, que ya hay una estrategia jurídica. ANTES COMO ANTES Los nuevos tiempos que vivimos traen sus proceso y acomodos, así lo hemos visto en el Congreso del Estado con los jaloneos que se vivieron esta semana con los puestos directivos que ahora están en juego y en negociación, en donde llevan mano las nuevas mayorías. Digo, no podíamos esperar a que se quedaran con los brazos cruzados y todo mundo siguiera en sus puestos, porque ha quedado claro que esto es cosa de negociaciones políticas, no de capacidades. No he visto quien dude de la capacidad y el profesionalismo de Alberto Nevarez o de Ángel Barrios durante su labor en el Congreso del Estado. Son reconocidos por propios y extraños, por dar dos ejemplos. Pero no era por eso, son, mi estimado lector, asuntos de los famosos cotos de poder que no se van a terminar, no van a desaparecer, simplemente los factores de decisión son otros. No hay señales de que esos criterios vayan a cambiar, simplemente que serán ahora otros los que tomen las decisiones, justamente aquellos que antes aguantaron los mayoriteros y a quienes ahora les toca repartir. La próxima semana habrá novedades sobre esa nueva conformación de cargos directivos en el Poder Legislativo, consecuencia evidente del reacomodo de fuerzas políticas. Una cosa nada más, los que ahí estaban son gente capaz y profesional, que si bien llegaron gracias a los acuerdos políticos, son profesionales. Mínimo que lo mismo suceda con los que vienen. Y en ese caso los directivos desplazados, aseguran que el proceso legal no ha terminado y por lo tanto, no está dicha la última palabra.

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