Columnas El dedito sabio

Jaque Mate

Por

El Presidente electo ha querido dejar nuevamente a su dedito una decisión importante, pero ha querido disfrazarla de consulta popular. Ha sido cuidadoso, sin embargo, para que el pueblo sabio no contradiga la decisión de su dedo. Como candidato, López Obrador propuso primero la cancelación del aeropuerto de Texcoco. Después ofreció que continuaría la construcción, pero como una concesión privada y sin inversión pública. Más tarde afirmó que haría una consulta popular para decidir. La idea de la consulta tranquilizó a empresarios e inversionistas. Si bien la gente común y corriente no tiene los conocimientos técnicos para elegir la mejor ubicación de un aeropuerto, las encuestas de opinión señalan que Texcoco es la opción favorecida por los ciudadanos. La forma en que se ha diseñado la consulta, sin embargo, sugiere que no hay ninguna intención de que la decisión quede fuera del control del dedito de López Obrador. Una buena consulta popular, realizada por una institución imparcial y profesional, como el Instituto Nacional Electoral, habría tenido credibilidad; pero en la de López Obrador sólo hay boletas para menos del 1% de los votantes y se colocarán urnas principalmente en municipios que favorecieron a López Obrador en las elecciones de julio. Si bien López Obrador pidió al Gobierno de Enrique Peña Nieto retirar un promocional que ofrecía una visión positiva del aeropuerto de Texcoco, el propio López Obrador declaró: “Yo no quiero dejar de ser imparcial. Si me lo permiten nada más esta vez, si se hacen esas pistas en Santa Lucía hay un ahorro de más de 100 mil millones de pesos”. No mencionó que la cancelación del aeropuerto de Texcoco implicará tirar a la basura 120 mil millones de pesos o más. El Consejo Coordinador Empresarial afirma que la consulta “no ofrece garantías claras de imparcialidad, objetividad y seguridad”; su sesgo la “deslegitima como instrumento neutral de consulta efectiva a la ciudadanía”. Un documento de Citi, el grupo financiero, “Mexico City’s New Airport: An ‘October Mistake’ in the Making?”, advierte: “El impacto económico y financiero será significativo en el corto y largo plazos. Nuestro pronóstico macroeconómico se deterioraría”. López Obrador ha perdido muchas elecciones, pero nunca una consulta. Como jefe de Gobierno del Distrito Federal realizó cinco. En 2001 preguntó por vía telefónica si la capital aceptaba el horario de verano adoptado en la República y 75% de los consultados coincidió con él que era mejor que la ciudad tuviera su propio horario, lo cual descartó la Suprema Corte que le reconoció la facultad de fijar el horario al Congreso. Más tarde ese año preguntó si debía subir el precio del Metro de 1.50 a 2 pesos, propuesta que aceptó el pueblo sabio. En 2002 consultó si debía construir el segundo piso del Periférico y una vez más el resultado favoreció a su proyecto. En 2002 y 2004 hizo dos consultas telefónicas sobre si debería quedarse como jefe de Gobierno y en ambos casos recibió un respaldo de 95%. López Obrador sabe cómo manipular las consultas. La clave radica en tener ejercicios en que no participe toda la población, sino sólo sus simpatizantes. En la del aeropuerto quiere aplicar la misma técnica y cargar los dados. Así, la responsabilidad de la decisión no será de él, sino del pueblo sabio. Trump gana El gran ganador de la caravana migrante es Donald Trump, quien ya ha anunciado que ante el fracaso del Gobierno mexicano para detenerla va a desplegar al Ejército en la frontera. Esto fortalecerá su imagen ante las elecciones del 6 de noviembre.

Comentarios