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Columnas De Nafta a Usmca

Jaque Mate

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De considerar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte el “peor acuerdo comercial” en la historia, Donald Trump ha pasado a afirmar que sus modificaciones son “históricas” y representan “el más importante acuerdo comercial que hemos logrado hasta ahora”. ¿Son tan diferentes el acuerdo original y la modificación? No, pero eso importa poco para un presidente de Estados Unidos que quiere demostrar que todo lo que toca se convierte en oro. Por lo pronto, Trump ha insistido en cambiar el nombre del acuerdo. En vez de Nafta o Tlcan, ahora tendremos el Acuerdo de Estados Unidos, Canadá y México, Aeucm en español o Uscma en inglés. Con este cambio, Trump se deshace de la expresión “libre comercio” que tanto aborrece, aunque se queda con un nombre difícil de recordar y pronunciar. El propósito es decir a sus electores que ha cumplido con su promesa de acabar con Nafta y el libre comercio. La mayor parte del Tlcan original, sin embargo, se mantiene en vigor. Han cambiado algunas reglas del sector automotor y se han establecido mayores trámites burocráticos en algunos procedimientos. Sí hay barreras adicionales, pero no se espera un cambio radical en el comercio exterior de ninguno de los tres países. El nuevo acuerdo es peor que el original, pero no tanto que haya que rechazarlo. El contenido de origen del sector automotor ha aumentado de 62.5 a 75%, lo cual obliga a producir en Norteamérica un porcentaje mayor de los autos que pueden beneficiarse del arancel 0. Mientras Estados Unidos no aumente su arancel a los automóviles de todo el mundo a 25%, como ha amenazado Trump, los vehículos producidos en México que no cumplan la regla de origen podrán entrar al mercado estadounidense con un arancel de apenas 2.5%. Si se aplican ese nuevo 25%, lo cual sería probablemente ilegal bajo las reglas de la Organización Mundial de Comercio, los productores de vehículos sí se verían obligados a hacer algunas modificaciones a sus cadenas de producción. Otra nueva regla es que un porcentaje creciente de los autos que se beneficien del arancel 0, el cual llegará a 40 por ciento en 2023, tendrá que provenir de operaciones con un sueldo promedio superior a 16 dólares por hora. La idea es castigar la producción de México y favorecer a Estados Unidos y Canadá. La medida no cuadruplicará los salarios en México, como algunos sostienen, pero tampoco generará una mudanza mayor de actividades productivas. Quizá algunas partes de las cadenas de producción cambien de lugar, pero la mayor consecuencia práctica será un aumento de la burocracia, ya que las empresas tendrán que documentar qué partes de cada vehículo se realizan con qué salario. Trump ha afirmado que el nuevo Aeucm generará una recuperación de la actividad y el empleo en las manufacturas en Estados Unidos y reducirá el déficit comercial de su país, pero no hay razones para pensarlo. La industria manufacturera estadounidense ha aumentado su producción en los últimos años, pero el empleo ha caído como consecuencia de la automatización. No se prevé cambio en esta tendencia. El déficit comercial, por otra parte, es producto de factores como el bajo nivel de ahorro, que no dependen de los aranceles. Lo que le importa a Trump no son las reglas, sino demostrar que él sí cumple sus promesas de campaña. Que haya impulsado un acuerdo menos eficiente, y con un nombre más feo, es lo de menos. Lo importante es cómo ejercerán el voto los electores el próximo 6 de noviembre. 11,583 METROS Escribo este artículo en un avión a 11 mil 583 metros de altitud que se mueve a 703 kilómetros por hora con acceso a Internet. Para bien o para mal, cada vez estamos más conectados. Nadie puede detener la globalización.

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