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Columnas Periodismo, amenazas y huelga

Cuestiones y enfoques

Por Martín Holguín

Más allá del repudio de unos y la adoración de otros, el episodio de Jorge Ramos cuestionando a Andrés Manuel López Obrador nos dejó ver la necesidad presidencial de tener más fondo en sus respuestas, una mejor preparación para enfrentar a alguien bien informado, que se atreve a contradecirlo… y con las cifras oficiales que da a conocer el mismo equipo del Presidente. Exhibir de esa forma a un primer mandatario que ahora no pudo salirse por la tangente con historias beisboleras, no se ve todos los días. AMLO cometió el error de retar con gráficas y salió mal parado ante un periodista que sabía a lo que iba. Yo creo que los números de seguridad en estos momentos no son responsabilidad de la actual administración, son la herencia de una presidencia errática que lo precedió. El problema es que él se encargó de asegurarnos que en el momento que tomara el mando todos los males, delincuencia incluida, iban a bajar de manera automática, por decreto. Y no, las cosas no funcionan así. Apenas se está diseñando el camino, acaba de anunciar los mandos de la Guardia Nacional, que por cierto son militares, pero esa es otra historia. Una historia de incongruencia y falta de respeto al Poder Legislativo, que en su votación unánime decretó que hubiera un mando civil, pero eso no detuvo a un Presidente acostumbrado al “me canso, ganso”. Lamentable que los “liderazgos” nacionales no se hayan pronunciado con vehemencia ante este “pisa y corre” presidencial. Pero volvemos al momento de Ramos y su presencia en la mañanera del pasado viernes. El equipo de López Obrador haría bien en tomarlo como experiencia y prepararlo con datos reales e irrefutables para evitar el riesgo de ridículos mayores. Aunque la autocrítica no parece ser la marca de la casa. CPA amenazada Y el tema de la seguridad también fue “issue” en Sonora, donde estuvo Alfonso Durazo en reunión con los secretarios de seguridad del Norte del País. Ahí se dio tiempo para asegurar que Sonora vive bastante mejor que los estados que nos rodean, lo cual es una buena noticia, que fue ratificada el sábado pasado cuando se dio un enfrentamiento entre policías ministeriales y seis miembros de una banda delictiva. El trabajo se está realizando día con día. La gobernadora Claudia Pavlovich habló de amenazas e intimidaciones en contra de ella y su familia, justo en el evento que encabezó Durazo. “Ustedes saben muy bien que yo soy una mujer que enfrenta problemas con mucho valor. Desde aquí les dijo a aquellos que nos quieren intimidar, o que quieren hacerlo conmigo o mi familia, que no me voy a doblar. Vamos a seguir en la lucha contra todos aquellos que vulneran la paz y la estabilidad de los sonorenses. Desde aquí les envío este mensaje para aquellos que pretendan que la Gobernadora no siga por el camino que está trazado, a fin de recuperar la seguridad y la paz en el Estado”. El mensaje fue enviado con claridad y va directo, creo yo, a grupos del llamado crimen organizado. Hay que reconocer que así es como deben enfrentarse las amenazas cuando alguien decide tomar el papel de líder. Y la Unison salió adelante ante la huelga organizada por esos dos sindicatos que en ella habitan de manera tan extraña. El rector Enrique Velázquez se vio muy bien en las negociaciones, con altura y seriedad. Hubo también de una efectiva intermediación política del secretario de Gobierno, Miguel Ernesto Pompa. Los perdedores son los alumnos que fueron alejados de las aulas en la recta final del semestre, pero la gran derrota va para los dos sindicatos, el de académicos y el de empleados. Sus exigencias fueron confusas y centraron todo en la parte económica, justo en un momento en que no hay apoyo federal extraordinario. Les fue muy mal e hicieron declaraciones tan extrañas como que esperaban que nos les cumplieran todo lo que iba en el pliego petitorio. ¿Entonces para qué lo ponen, pues? La imagen sindical quedó dañada porque nunca hablaron de mejoras en el nivel de enseñanza o peticiones de infraestructura que favorezca la preparación de los futuros profesionistas. El próximo año deberán tener más cuidado al momento de hacer su ya “tradicional” y nefasto emplazamiento a huelga. Porque seguramente esta historia se va a repetir.

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