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Columnas Tecnología y optimismo

Criterio

Por Jesús Canale

“… cómo, a nuestro parecer, cualquiera tiempo pasado fue mejor…”, así dice la célebre elegía de Jorge Manrique que, aunque con otra intención, nos viene a señalar que fue mejor el antes que el ahora. ¿Será? Bueno, pero resulta que el siglo XV -el de Manrique- ni siquiera atisbó la civilización tecnológica, esa que hoy no sólo atravesamos sino que nos caracteriza como época. No obstante, algunos solemos añorar con profunda nostalgia el bienestar del pasado, el tiempo de nuestros padres, de nuestros abuelos. Hace un poco más de tres meses Bill Gates -ícono de nuestra época y sin cuya inventiva nuestros hábitos cotidianos actuales no serían ni nuestros ni actuales- fue entrevistado en su oficina de Seattle y se manifestó con peculiar arrojo sobre un tema difícil: Pesimismo u optimismo por el mañana (technologyreview.com/billgates). Pues Gates se atrevió a decir que “es mejor haber nacido hoy que nunca antes y será mejor nacer dentro de 20 años que ahora”. Cuando se le cuestiona acerca de los riesgos que implica la evolución tecnológica apunta que “simplemente miren cuánto más vive hoy la gente, cuánto se ha reducido la mortalidad infantil, y cuál es ahora la tendencia de trato hacia las mujeres; los países más pobres se van haciendo ricos más rápido que lo que los países ricos se hacen aún más ricos; la verdad es que la inequidad global va a la baja, el grueso de la población vive hoy en países con ingresos medios mientras que hace 50 años había muchos menos países de ingresos medios”. Gates subraya cuánto avance hay también en el manejo de enfermedades crónicas y degenerativas al grado que la sobrevida promedio en las personas con enfermedades del corazón y cáncer sigue en ascenso día a día lo que abona cada vez más al aumento en la esperanza de vida; indica también cómo hoy se entiende mucho más a la obesidad y se perfilan ya tratamientos exitosos para este flagelo, por cierto muy agudo en México y más en Sonora. Alude al apoyo que ha dado al cultivo de carne en el laboratorio los que podría reducir costos y mejorar la nutrición de la población así como su también apoyo para reinventar el “toilet” de manera que no sea necesaria una red de drenaje con alcantarillado pues esto es muy costoso e inviable para muchas y amplias comunidades pobres y sustituir todo eso por un sistema que recoge las excretas humanas sólidas y líquidas, las separa, incinera los sólidos y filtra eficientemente los líquidos para utilizarse de diversas maneras más adelante lográndose así un impacto tremendo en la calidad de vida tanto en lo referente a enfermedades como a la desagradable convivencia con los desechos. Avances estos que serán posibles aprovechando las líneas de desarrollo que está mostrando hoy la tecnología en tantos capítulos de la vida diaria en el mundo real actual y futuro. Se le preguntó al multimillonario si no eran ya suficientes las estrategias tecnológicas para resolver el conflicto del cambio climático y que si no sería más bien un tema político: Gates respondió que no, que si uno le pide al Gobierno indio que provea de energía eléctrica a todos los pobladores de la India, lo que hoy tendría que hacer ese Gobierno es construir más plantas de carbón para generar la energía suficiente para alumbrado, industria, aire acondicionado, calefacción, etcétera, pues esa sería la opción más accesible para sus posibilidades, pero resulta que las plantas de carbón perturban notablemente el ambiente y el clima y que lo que la política pública debe lograr es aportar más a la investigación en innovación tecnológica pues de no hacerlo nos veremos próximamente viviendo a cuatro grados centígrados más. La solución está, sin duda, en la innovación y la aplicación tecnológica. (Y por acá, perdiendo el tiempo entre acusaciones mutuas, ideologías estériles, enseñanza obsoleta, etcétera y etcétera).

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