Columnas La escuela en casa

Criterio

Por Jesús Canale

En un buen número de países la escolarización de los niños en el hogar está permitida y es acreditable. Pero ¿es correcto ese modelo de educación en estos tiempos? Las razones para que los hijos lleven la escuela en casa -modalidad mundialmente conocida como “homeschooling”- pueden ser varias, desde por ejemplo la falta de escuelas tradicionales próximas al hogar hasta el hecho de que la preferencia de los padres no va con el modelo y contenidos de la educación escolar vigente en determinado lugar. Las convicciones de los padres pueden confrontarse con muchos de los criterios de la educación que oficialmente se exija en una región dada de manera que ellos deciden no permitir que la hija o el hijo sean educados bajo aquellas condiciones. En este sentido salta casi automáticamente el argumento de que los padres son en realidad los primeros poseedores del derecho y de la responsabilidad de procurar para sus hijos el modelo de educación que más les parezca, por así decirlo, y éste es un derecho natural y no simplemente una concesión dadivosa del Estado. El asunto es que, por un lado, la complejidad de los contenidos a enseñar a los alumnos y la manera de hacerlo eficazmente no son fáciles de lograr en el hogar, como quizás sea muy difícil la capacitación continua de los maestros -la madre, el padre o ambos- y ésta es necesaria para mantenerse actualizados en técnicas de enseñanza como en los conocimientos en sí, aunque hoy hay muy buenos materiales para resolver estas desventajas. No obstante, quizás como una definida manifestación del espíritu de libertades y confianza que anima a muchas sociedades, no son pocos los países del mundo en los que la escuela en casa está permitida y reconocida: Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Colombia, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Francia, India, Indonesia, Italia, Noruega, Reino Unido, Suiza y oros más. Entre esos países no será difícil encontrar muchos con un nivel de desarrollo social y cultural muy prestigiado de manera que no se trata de estados que por descuido o ligereza han admitido explícitamente la escuela en casa. Otros países no se han pronunciado legalmente al respecto y en otros hay una prohibición claramente definida como, por ejemplo, en China, Bosnia y Herzegovina, Grecia, Guatemala, Macedonia, Malta, Turquía, Cuba, etcétera. ¿Y en México? Bueno, pues si bien ciertos niveles educativos son obligatorios en nuestro País y si bien no existe un respaldo legal explícito a la escuela en casa, los interesados en esta modalidad han encontrado algunos artículos de la Ley General de Educación que les ha permitido salvar el propósito e impulsar alternativas de educación totalmente equivalentes a la escuela en casa y, aunque nos sorprenda, es ya mucho más común de lo que parece pues se trata de una actividad más o menos silenciosa, con el atractivo para muchos padres de familia que no está amenazada por una ideologización que ellos no desean para sus hijos ni por oscilaciones en la calidad y variabilidad en la competencia de algunos grupos de maestros: Efectivamente, en muchos casos parece tratarse de un asunto de desconfianza. Y qué lástima, pero tratándose de los hijos... Lo que dijo Ciro Hace dos o tres días escuché a Ciro Gómez Leyva en su noticiero matutino decir que López Obrador, independientemente de lo que resulte en la consulta pública al respecto, rechazará la construcción del nuevo aeropuerto de la CDMX pero no por motivos técnicos, económicos o ecológicos sino por un motivo político: No verse enfrentado a los pobladores de la vecindad del lago de Texcoco. ¿Será?

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