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Columnas ¿Y el Ejército para qué?

Análisis sin Fronteras

Por Ana María Salazar

Sí, admito que el título de este espacio es incendiario… especialmente para los que apreciamos y reconocemos los esfuerzos y la valentía de las Fuerzas Armadas de México. ¿Y el Ejército para qué? Fue una de las interrogantes que surge de los comentarios hechos por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana cuando conversó con el equipo de El Financiero Bloomberg sobre la aprobación de la Guardia Nacional y los temas pendientes. Aunque parece que el lenguaje constitucional que permitirá la creación de la Guardia Nacional será aprobado esta semana por la Cámara de Diputados, aún tendrá que transitar a los estados, donde requerirá el aval de al menos de 17 legislaturas locales. Pero por lo menos la primera “pata” de la mesa que conformaría la estrategia de seguridad y justicia del Gobierno federal, podría estar a punto de convertirse en una realidad… pero sí, es una parte fundamental. Surgen varias interrogantes del funcionamiento de la Guardia Nacional que tendrán que resolverse en legislación posterior, como lo comentó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, el fin de semana pasado en el programa “La Silla Roja”. Entre ellas está la propuesta de que la Guardia Nacional pueda participar lo mismo en delitos federales que del fuero común. Señaló el secretario Durazo que una de las razones de tanta impunidad en el País se debe a las limitaciones locales para perseguir delitos, y que sería ideal que la Guardia Nacional sea “coadyuvante de los fiscales locales”. Pero eso también tendrá que definirse más adelante. Lo que sí resolvió la legislación, aunque podría continuar creando debate, es el “mando militar”, donde hasta el mismo Presidente de la República aseguró que él podría nombrar a un militar al frente de la Guardia Nacional. Alfonso Durazo fue bastante claro en que los militares tendrían que tomar licencia para ser parte de esta institución. Y sí, se parece al esfuerzo que hizo el País cuando se creó la Policía Federal hace casi una década, que incluía a soldados y marinos, pero la gran diferencia para la Guardia Nacional es que buscaría asegurar y proteger los derechos de los soldados y marinos cuando regresen a sus funciones en el Ejército y la Armada. Y sí, la reforma constitucional es bastante clara en la temporalidad de este esfuerzo. Se espera que en cinco años las Fuerzas Armadas dejen de estar en el negocio de ser policías y dedicarse a lo suyo, a la seguridad nacional. Un aspecto interesante de la conversación con el secretario Alfonso Durazo fueron los cuestionamientos que hizo de las funciones de las Fuerzas Armadas. Tras señalar que es mínima la posibilidad de una disputa territorial, ya sea con los vecinos del Norte o del Sur, y de que además las “guerras ya no se pelean con soldados”, reconoció que parte de esta reforma incluye estudiar las funciones de las Fuerzas Armadas, pues es hora de convertirlas en un “ejército de paz”. ¿Qué quiso decir el secretario con este comentario? No es claro, pero obviamente, ante las necesidades más urgentes y prioritarias del Estado, que es reducir la violencia y enfrentar el crimen organizado, se usaría los recursos y la estructura, especialmente del Ejército, para funciones de seguridad pública. Pero parecería que no hay claridad en las funciones que ejerce el Ejército mexicano, porque simple y llanamente no se ha querido diferenciar entre seguridad nacional y seguridad pública. Y esta confusión está reflejada también en las funciones que ejercería el CNI, lo que hace unos meses fue el Cisen. Cuando se habla de inteligencia, sí hay que diferenciar entre seguridad nacional y seguridad pública. Existe una agenda de seguridad nacional, que requiere que estas posibles amenazas tengan un tratamiento especial, y que no responden a las soluciones que existen en el ámbito de la seguridad pública. Deben tener un tratamiento especial por el impacto excepcional que tendrían sobre la población, el Estado mexicano y la viabilidad del País. Eventualmente la violencia de las organizaciones criminales seguramente disminuirá en un futuro. Pero sí continuará habiendo amenazas que requieren unas Fuerzas Armadas que tengan la capacidad de enfrentarlos. Ahora y en el futuro.

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