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Cerro de La Campana

Entre enero y mayo de este año, Hermosillo registró una reducción del 20% en accidentes de tránsito

Cerro  de la Campana

Cada periodo vacacional trae consigo una postal repetida: Miles de familias salen de Hermosillo rumbo a Bahía de Kino, San Carlos, Puerto Peñasco o distintos puntos del Estado. Las carreteras se llenan de vehículos, aumenta la movilidad en la ciudad y, con ello, también el riesgo de accidentes.

En ese contexto, el reforzamiento de los operativos de Tránsito Municipal, coordinado por el oficial Sergio Valdez, no debería verse únicamente como una medida recaudatoria o de vigilancia, sino como un recordatorio de una realidad que suele olvidarse cuando comienza el descanso: La velocidad, las distracciones y el alcohol siguen siendo los principales factores detrás de los siniestros viales.

Las cifras ofrecen una buena noticia. Entre enero y mayo de este año, Hermosillo registró una reducción del 20% en accidentes de tránsito, así como una baja cercana al 25% en personas lesionadas y del 20% en víctimas fatales. Son números que reflejan que las campañas preventivas, la vigilancia y, sobre todo, una mayor conciencia ciudadana pueden traducirse en vidas salvadas.

Pero esos avances también representan un reto: Mantener la tendencia. Las vacaciones de verano suelen modificar los hábitos de conducción. Hay más viajes largos, conductores que no conocen las carreteras, familias completas en circulación y, lamentablemente, hay quienes deciden combinar el volante con el consumo de alcohol.

A ello se suma una condición particular este año. En la carretera Hermosillo-Bahía de Kino continúan los trabajos de ampliación, por lo que reducir la velocidad deja de ser una recomendación para convertirse en una necesidad.

Las recomendaciones son las mismas de cada temporada porque, sencillamente, siguen siendo las más efectivas: Respetar los límites de velocidad, evitar el uso del teléfono celular mientras se conduce, utilizar el cinturón de seguridad, revisar el estado mecánico del vehículo antes de salir y, si se consumirán bebidas alcohólicas, designar a un conductor o utilizar un transporte alternativo.

A menos de un año del arranque de los procesos electorales de 2027, una señal comienza a encender focos amarillos -y en algunos casos rojos-, pues los recursos para organizar las elecciones no llegan con la suficiencia que requieren los organismos públicos locales.

El Instituto Nacional Electoral (INE), de la mano de Guadalupe Taddei, advirtió el viernes que varios organismos enfrentan dificultades financieras para cumplir incluso con su operación cotidiana. El INE citó a Colima, Guerrero, Nuevo León y San Luis Potosí, donde los recortes presupuestales podrían traducirse en complicaciones para preparar la elección.

En el informe del INE también menciona otros organismos locales que han pedido ampliaciones de presupuesto para cubrir necesidades financieras, y están en espera de una respuesta. En la lista están Sonora, Baja California, Campeche, Querétaro, Tlaxcala y Zacatecas.

De acuerdo con la explicación que se da en el documento, en el sistema organizar comicios no comienza el día de la jornada electoral. Meses antes deben instalarse oficinas, contratarse personal temporal, actualizarse padrones, capacitarse funcionarios de casilla, adquirirse materiales, desarrollarse sistemas informáticos y coordinarse cientos de actividades que pocas veces son visibles para el ciudadano.

Consejeros electorales esperan que dichos focos rojos o amarillos desaparezcan y los institutos electorales puedan cubrir su operación básica y enfrentar los procesos que se avecinan.

El financiamiento de los órganos electorales debería entenderse como una inversión en estabilidad democrática. Nadie cuestiona que existan mecanismos para vigilar el uso eficiente de los recursos públicos; lo preocupante es que los ajustes presupuestales terminen comprometiendo funciones constitucionales.

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