Prepara la tumba para “abrazar” a su hijo otra vez
Silvia Martínez decora la última morada de Marco Antonio para recibirlo este 2 de noviembre con los detalles que disfrutaba en vida

Los panteones de Hermosillo ya comenzaron a recibir a familias que desean dejar listas las tumbas de sus seres queridos para el Día de Muertos, como parte de la tradición, como Silvia Martínez, quien desde esta semana inició el proceso de limpieza y decoración de la tumba de su hijo para recibirlo de la mejor manera.
Yo todos los Días de Muertos vengo a visitar a mi hijo, Marco Antonio, a mi cuñada y a mis suegros. Normalmente venimos los domingos a verlos, cuando se puede, pero lo que no puede faltar es el Día de Muertos; ahí sí nos venimos toda la familia”, contó Martínez.
Para ella esta tradición es importante porque en el panteón se encuentra la conexión entre el alma de su hijo y sus restos, explicó, y es una manera de recordarle que siempre estará para él, incluso después de la muerte.
“Aquí se encuentran los huesitos de mi hijo, de nuestras familias”, dijo, “y aunque el alma se va al cielo, pues sus restos están aquí, entonces me encanta venir, decorarle su espacio, traerle una cerveza, los panes de Pingüinos, todo lo que le gustaba mucho”.
SÍ SABEN SI LOS VISITAN
Señaló que, como madre, siente incluso culpa si no va a verlo y hasta siente que su hijo le reclama desde el cielo por no visitarlo.
“La verdad, ellos saben si los visitan o no. Siento yoAquí se encuentran los huesitos de mi hijo, de nuestras familias y aunque el alma se va al cielo, pues sus restos están aquí, entonces me encanta venir, decorarle su espacio, traerle una cerveza, los panes de Pingüinos, todo lo que le gustaba mucho”.Silvia Martínez
que se dan cuenta cuando los vienen a ver y hasta siento culpa, o escucho a mi hijo: ‘No viniste, mamá’, porque era el único hijo que yo tenía.
Por eso me gusta venir a ponerlos guapos, a él, a mi cuñada y a mis suegros, pero más a mi niño. No sé si todos sientan lo mismo que yo, pero así me pasa eso”, expresó con nostalgia.
Marco Antonio Avechucho Martínez falleció en 2015, a los 21 años de edad, en un accidente automovilístico. Desde entonces, Silvia ha intentado honrar su recuerdo, visitándolo siempre y manteniendo viva su memoria.
A otras familias que tienen a sus difuntos en el cementerio, las invitó a hacer lo mismo y a no dejarlos solos.
“Es cierto que el alma se fue al cielo, pero sus huesitos aquí nos quedan, y es parte de ellos, por eso tiene que venir uno, si no siento que los abandonamos, que los dejamos solos”, agregó, “entonces visitarlos, traerles algo, es seguir de alguna manera cuidando de los nuestros”.
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