Cerro de La Campana
El gusano barrenador todavía no cruza a Sonora, pero las autoridades no quieren esperar a que eso ocurra para actuar.

El gusano barrenador todavía no cruza a Sonora, pero las autoridades no quieren esperar a que eso ocurra para actuar.
Ayer se realizó el segundo esfuerzo preventivo en territorio sonorense para frenar el avance de esta plaga, ahora con la dispersión aérea de 540 mil ejemplares de mosca estéril en la zona limítrofe con Chihuahua, entidad que representa una de las principales zonas de riesgo para el Estado.
La primera acción se realizó apenas el pasado 7 de agosto, cuando fueron liberadas 360 mil larvas en la zona de Álamos, en la colindancia con Chínipas, Chihuahua. Ahora la estrategia sube de intensidad con una segunda dispersión, esta vez mediante una avioneta, como parte del cerco sanitario que se pretende establecer en la frontera entre ambas entidades.
Y hay una razón para no bajar la guardia: Sonora sigue libre del gusano barrenador, pero la plaga ya está prácticamente en todo el territorio nacional, con excepción de Sonora y Baja California.
La mosca estéril es una de las herramientas utilizadas para intentar mantener esa barrera. Los machos son irradiados para impedir que puedan reproducirse y, al aparearse con las hembras, interrumpen el ciclo reproductivo de la especie.
La apuesta de la Sagarhpa que coordina Juan González es clara: Combatir al gusano barrenador antes de que llegue, no cuando ya esté dentro de los ranchos sonorenses.
Además, el momento no podría ser más delicado para la ganadería estatal, pues Sonora se prepara para reanudar la exportación de ganado en pie hacia Estados Unidos el próximo 24 de agosto. Mantener el estatus sanitario será fundamental no sólo para proteger a los animales, sino también para evitar nuevas restricciones comerciales.
La estrategia contempla dispersar semanalmente estos ejemplares y mantener la coordinación con autoridades federales y estadounidenses. Pero hay un actor que será fundamental: El propio ganadero sonorense.
Hay una cifra que, en materia de seguridad, merece atención: Los homicidios dolosos en México se redujeron 51% entre septiembre de 2024 y julio de 2026, de acuerdo con los datos presentados por el Gobierno federal.
El promedio diario pasó de 86.9 asesinatos al cierre de la administración anterior a 42.5 en julio pasado. Es decir, 44 homicidios menos cada día. Y julio no sólo fue el mes con el promedio más bajo de la actual administración, sino también el julio con menos homicidios dolosos desde 2015.
Son números que no resuelven por sí solos el problema de la violencia, pero sí muestran que la estrategia de seguridad está dando resultados y que existe un margen importante para seguir avanzando.
El dato cobra mayor relevancia porque la reducción no se concentra únicamente en unas cuantas entidades: 30 estados disminuyeron su promedio diario de homicidios durante los primeros siete meses de 2026 respecto al mismo periodo del año pasado.
Por eso, el reto de la presidenta Claudia Sheinbaum debe ser mantener la tendencia y profundizar los esfuerzos de prevención, investigación y combate a los grupos criminales, sin bajar la guardia.
Y hay otro elemento que vale la pena destacar: El reconocimiento que desde Estados Unidos se ha hecho a la reducción de la violencia en México. En un tema donde la relación bilateral suele estar marcada por señalamientos y reclamos, que los resultados mexicanos sean observados y reconocidos al otro lado de la frontera representa un dato positivo.
La seguridad todavía es uno de los grandes pendientes del País, pero también es importante reconocer cuando las cifras comienzan a caminar en la dirección correcta.
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