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Cerro de La Campana

En los jaloneos por las revisiones del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, Ebrard recordó que hay una interdependencia comercial que se debe reconocer

Cerro  de la Campana

Los nuevos lineamientos de las audiencias que pretende aplicar el Gobierno federal han encontrado un frente común entre opositores, académicos, analistas políticos y la sociedad que ha encendido las alarmas porque advierten un riesgo de limitar la libertad de expresión.

De nuevo una propuesta ha unido a diversas voces en la discusión que desde distintas posiciones como la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión, PRI, PAN, MC, periodistas, organismos defensores de derechos humanos y abogados coinciden en que puede ser un intento de censura cuando los gobiernos buscan reservarse la facultad de decidir qué información es “falsa”, “descontextualizada”, entre otros puntos, y han interpretado que más que una regulación se busca control.

Hay quienes ven, como lo señala el dirigente de la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión, José Antonio García, que el problema es quién define la verdad y bajo qué criterios. Otro tema que apuntan periodistas es que, ante el riesgo de una sanción, como se prevé en estos lineamientos, se abre paso a la autocensura.

Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum y la consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, defienden su propuesta e insisten en que no habrá censura y que las reglas sólo aplican a radio y televisión, hay preocupación en diversos sectores. Por ello, se prevé una participación importante en los 20 días de consulta pública sobre estos nuevos lineamientos con la expectativa de que todos sean escuchados.

Entre los críticos de este esquema están los diputados como el emecista Gibrán Ramírez quien dijo que se debe exigir “cancha pareja” y piden que estas reglas apliquen también a las transmisiones gubernamentales y que abarque las conferencias de prensa de los gobernantes.

No faltaron quienes recordaran el dicho “el buen juez por su casa empieza” pues antes de imponer más obligaciones y restricciones a los demás, el Gobierno debería garantizar transparencia total en su información, aceptar el escrutinio independiente y someterse a mecanismos reales de rendición de cuentas.

Sin duda, el debate se ha encendido porque se trata de libertades, derechos y democracia.

Frente a las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, que vuelve a minimizar la importancia del T-MEC para Estados Unidos y dice que prefiere no extenderlo porque no necesita nada de sus socios de América del Norte, el secretario de Economía, respondió ayer con el dato de que México es el principal comprador de productos estadounidenses, por encima incluso de economías como China, Alemania y Japón juntas.

En los jaloneos por las revisiones del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, Ebrard recordó que hay una interdependencia comercial que se debe reconocer en medio de esta postura del mandatario estadounidense que ha cuestionado la importancia del T-MEC.

Aunque el titular de Economía asegura que México mantiene un trato preferencial y que las exportaciones continúan en crecimiento, la incertidumbre persiste entre los exportadores mexicanos por la posibilidad de que haya nuevos aranceles y una revisión más exigente del tratado.

Lo que explican los analistas es que el reto del Gobierno de México será convertir eso de que es un buen cliente en una fortaleza comercial para lograr una posición de negociación más firme con Washington, donde el discurso y decisiones cambian de pronto. Eso lo reconoce Ebrard porque dijo: “Cada semana hay que estar alerta, hay muchas cosas, vamos a ver qué sucede en los próximos meses, pero hoy por hoy vamos bien”.

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