Cerro de La Campana
Un caos se registró ayer en Nogales, cuando manifestantes de la CNTE cerraron la garita Dennis DeConcini en pleno Centro de esa frontera...

Un caos se registró ayer en Nogales, cuando manifestantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) cerraron la garita Dennis DeConcini en pleno Centro de esa frontera, a pesar de que la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que el diálogo permanece abierto.
La mandataria ha dicho que, si bien el derecho a la protesta es legítimo en una democracia, ningún derecho es absoluto cuando afecta los derechos de terceros, en este caso fue, por un lado, en la educación de miles de menores y, por el otro, la de cientos de personas que, por razones laborales, comerciales y de salud cruzan a los Estados Unidos.
Algunas voces han cuestionado que, a unas semanas de concluir el ciclo escolar, se suspendan clases y se afecte el aprendizaje de estudiantes que aún enfrentan rezagos derivados de la pandemia y de interrupciones previas en el sistema educativo.
Estas movilizaciones han trascendido la exigencia laboral e impactan ahora directamente a la ciudadanía. La respuesta del magisterio muestra que no existe unanimidad. En Sonora, numerosas escuelas y docentes decidieron continuar con sus actividades, lo que evidencia que hay distintas visiones sobre el paro.
Hay quienes explican que la limitada empatía social hacia este movimiento es la naturaleza de algunas de sus exigencias, por ejemplo, aquellas relacionadas con regímenes especiales de jubilación y pensiones que implicarían beneficios superiores a los disponibles para la mayoría de los trabajadores mexicanos.
Mientras millones de ciudadanos se jubilan bajo esquemas de cuentas individuales o enfrentan edades de retiro más elevadas, una parte de la narrativa pública percibe que la CNTE busca condiciones excepcionales financiadas por el conjunto de los contribuyentes.
La postura expresada por la presidenta Sheinbaum apunta precisamente a ese equilibrio, diálogo permanente, apertura a los acuerdos posibles y rechazo a que la presión social sustituya a la negociación institucional.
La respuesta estadounidense al mensaje de la presidenta Sheinbaum sobre los señalamientos de intentos de injerencia de esa nación en México la dio el embajador Ronald Johnson, quien dijo: “La lucha contra los cárteles debería de unirnos, no de dividirnos”.
El discurso de la mandataria pronunciado el domingo pasado en el Monumento a la Revolución sigue teniendo eco y el diplomático estadounidense explicó ayer en sus redes sociales que la gente de ambos lados de la frontera quiere vivir segura y en paz y que “merecen vivir libres de la intimidación, la corrupción y el miedo que infligen los cárteles”.
La presidenta Sheinbaum reiteró su postura ayer en la “mañanera” y aclaró que no estaba dirigido al presidente Donald Trump; más tarde, durante la ceremonia del Día de la Marina reiteró que México vive tiempos de defensa de la soberanía nacional frente a intereses externo y que hay campañas de mentiras y odio promovidas desde el extranjero.
Esto sólo muestra lo que muchos han advertido, que la relación México-Estados Unidos no pasa por un buen momento y las consecuencias de esto aún son inciertas.
También en Sonora se conmemoró el Día de la Marina en Guaymas, donde el gobernador Alfonso Durazo donde lo acompañaron los integrantes de la Mesa de Seguridad y ahí estuvo el comandante de la Segunda Región Naval, almirante Juan Martín Aguilar Morales.
En ese acto, el mandatario estatal destacó que la Marina ha colaborado en el proyecto de modernización del puerto de Guaymas, donde se trabaja para mejorar la infraestructura portuaria como parte de un corredor logístico que busca el relanzamiento económico de Sonora y fortalecer la competitividad regional.
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