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La propuesta de Claudia

La Cumbre en Defensa de la Democracia es importante: Se está conformando un bloque de naciones capaz de hacerse oír y mostrar, y exigir, prudencia en el escenario internacional.

Ernesto  Camou

La semana pasada tuvo lugar en Barcelona la IV Cumbre en Defensa de la Democracia en la que participaron jefes de Estado y líderes políticos progresistas de América Latina y diversas partes del mundo, entre ellos Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español; Claudia Sheinbaum, presidenta de México; Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil; Gustavo Petro, presidente de Colombia; Yamandú Orsi, presidente de Uruguay; y Gabriel Boric, ex presidente de Chile; en total asistieron 15 jefes de Estado.

Este evento tuvo como objetivo fortalecer una alianza internacional y defender la democracia frente a amenazas externas. En él se abordó la soberanía, el diálogo internacional y la política económica, y fue un esfuerzo importante para fortalecer la colaboración iberoatlántica.

Vale decir que esta camarilla de líderes progresistas tiene en común las tensiones con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y ahí se habló sobre la urgente defensa de la democracia: Desde las tensiones internacionales que han originado las embestidas insolentes de Trump, al cual sólo se mencionó en una ocasión, hasta reflexiones críticas sobre la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sin olvidar la compleja situación que vive Cuba, víctima del prolongado embargo económico, que ya ajustó 65 años, y ahora, del perverso bloqueo energético impuesto por los Estados Unidos.

Fue Claudia Sheinbaum la primera oradora del evento. Sus palabras fueron elocuentes: “Vengo a la Cumbre por la Democracia a nombre de un pueblo trabajador, creativo y luchador, pero sobre todo profundamente generoso... Vengo a nombre de un pueblo solidario hasta en la adversidad, profundamente humano, que se resiste al individualismo, que rechaza la discriminación y se niega con dignidad a mirar al otro o a la otra desde el desprecio”.

Claudia se asumió como heredera de nuestros pueblos primigenios: “Vengo de un pueblo que reconoce su origen en las grandes culturas originarias, aquellas que fueron acalladas, esclavizadas y saqueadas, pero que nunca fueron derrotadas, porque hay memorias que no se conquistan y raíces que nunca se arrancan. Vengo de la Pirámide del Sol, de Tláloc, de una historia milenaria que es presente vivo en nuestras comunidades, en nuestras lenguas, en nuestra forma de mirar el mundo. Vengo de un pueblo con valores espirituales profundos que sabe que su historia es sagrada porque en ella encuentra la fuerza para levantarse, para resistir y para seguir tejiendo con dignidad su destino”. Recordó al general Cárdenas, “que cuando el mundo cerraba puertas a los republicanos españoles, abrió las de México para recibir a quienes huían del dolor y de la guerra. Vengo de un país que abrazó al exilio y convirtió la solidaridad en acción”.

Y continuó “Vengo a recordar que México ha sabido sostener sus principios y alzó la voz contra el bloqueo a Cuba en 1962 y hasta la fecha creemos, hablando de esa pequeña isla del Caribe, que ningún pueblo es pequeño, sino grande y estoico cuando defiende su soberanía y el derecho a la vida plena”. Y añadió: “México tiene como principios constitucionales el respeto a la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias, el rechazo al uso de la fuerza, la igualdad jurídica de los estados, la necesidad de la cooperación internacional para el desarrollo, el respeto a los derechos humanos y la lucha permanente por la paz”.

“No hay democracia cuando no hay opción para los pobres, para los desposeídos. Por ello, quiero proponer una acción concreta que propuse en el G-20, sencilla, una propuesta que parta de una nueva visión de Naciones Unidas: Destinar 10% del gasto mundial en armamento, que asciende a miles de millones de dólares, para impulsar un programa global que permita a millones de personas reforestar millones de hectáreas cada año. En vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida...”.

La Cumbre es importante: Se está conformando un bloque de naciones capaz de hacerse oír y mostrar, y exigir, prudencia en el escenario internacional.

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